Pere Gimferrer lee su poesía, un 'Tornado' de versos adolescentes

  • El autor catalán abrió la extensión del Festival Internacional de Poesía con un recital en Valderrubio con el que pone en valor el poder de la palabra por encima de todo

Podría recitar de memoria los versos de varias generaciones de poetas y nunca se le acabarían las palabras. Las tiene todas almacenadas. Empezó a escribir por la bendita culpa de autores como Rubén Darío, Federico García Lorca o Luis de Góngora, aunque fueron las cartas que Vicente Aleixandre y Octavio Paz le remitieron siendo muy joven lo que contribuyeron a hacer de él un poeta en mayúsculas. "Paz me dijo que existían dos clases de poetas. Estaban los que nacen viejos, como T. S. Eliot, y otros que siempre son jóvenes, como Lorca o Apollinaire. Cuando no tenía ni 20 años me dijo que yo sería un poeta joven dentro de 40 años, y aquello me dio un aliento enorme para continuar", reflexionó ayer el poeta catalán Pere Gimferrer, quien abrió ayer en Valderrubio las actividades paralelas del Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada con una lectura de poemas de Tornado, su último libro.

Tornado vio la luz en septiembre de 2008, "lo que supone mucho tiempo para ser una novedad y muy poco para el recorrido largo que suele tener la poesía". A lo largo de los 70 poemas que se escudan entre sus páginas hay un protagonista claro, que es el amor, y otro que habita por debajo, a hurtadillas, como una tormenta de palabras. De lo "ambiguo y ambivalente" de esa palabra que da título al poemario de habló ayer el escritor granadino Justo Navarro. El catalán, por su parte, aludió a todos esos poemas con los que construye "su propio personaje" poético: "El poeta trata de sí mismo, se configura por sus vivencias. Muchísimos novelistas son autobiográficos, lo digan o no. Los poetas, en cambio, parece que siempre hablan de su vida, aunque creo que más bien hablan de cómo les gustaría que fuese su vida y de sus ideales, aunque siempre deben referirse a conceptos visualizables, que es lo que le aporta cercanía".

Pero no sólo lo vivido es lo que marca a este Tornado. "Este libro ha sido el que más veces he corregido, muchas más que ningún otro", aseguró Gimferrer, quien no concibe ser escritor de poesía "sin haber sido, al menos, un buen lector de poesía. Yo no me imagino a nadie que escriba poesía sin haber leído poesía antes, porque el primer impulso para escribir poesía procede de un impulso adolescente, de la admiración por otros poetas y el deseo de reproducir aquello que uno admira. Después, hay dos clases de poetas: los que escuchan su propia voz y los que leen a los otros". Él lo hace, y en varias lenguas. De hecho, confiesa que aprende idiomas para poder leer más poesía. "Soy siempre el mismo escritor, aunque cada género y cada idioma tienen sus propias lenguas y sus propias formas. Siempre me he movido por la necesidad de encontrar una palabra que se imponga a las demás por su propia naturaleza, ésa es mi búsqueda y mi finalidad", enfatizó.

Admirador declarado de la poesía de Federico García Lorca, asegura que Romancero gitano, Poeta en Nueva York y El diván del Tamarit deberían estar consideradas como obras "imprescindibles".

Tras la avalancha de Tornado, Gimferrer reconoce que no ha escrito mucho. "Es que cuando un libro es bien recibido hay que esperarse un poco. La poesía tiene un calendario distinto al resto de los géneros. Muy pocos son los libros y los autores que, de entrada, consiguen ser muy leídos. Todo en la poesía parece que requiere más reposo ", apuntó. ¿Y en época de crisis? ¿Se le dan más concesiones a la poesía? "En épocas de guerra y crisis los cines estaban siempre llenos. El libro se ve menos afectado que otras realidades por la crisis. No suponen un gasto excesivo aunque, bien visto, se pueden hacer otras muchas cosas más baratas aún...".

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