Pianistas sin perder la sensibilidad

  • El músico bilbaíno Joaquín Achúcarro imparte clases magistrales a un grupo de estudiantes de grado medio de piano de toda Andalucía en el ciclo Maestros de Cerca organizado por CajaGranada

Joaquín Achúcarro, uno de los grandes maestros españoles del piano, ha estado estos días en Granada impartiendo las últimas sesiones del ciclo Grandes Maestros de Cerca, organizadas por CajaGranada. Achúcarro, un intérprete que acude habitualmente al Festival Internacional de Música y Danza de Granada, encuentra "sorprendentemente bueno" el nivel de los alumnos que, de todos los conservatorios andaluces, acudieron a estas clases, dirigidas por Esteban Ocaña. Es señal de que la música en España se encuentra en buen estado.

"Encuentro a unos alumnos perfectamente sensibles", explica el pianista. "Muchas veces te encuentras con alumnos que son inamovibles, que ya no son sensibles a las indicaciones. Éstos, en cambio, recogen esas indicaciones y las llevan a cabo. Tienen un nivel sorprendentemente bueno".

Pese a haber tocado prácticamente con los más importantes directores del mundo, Joaquín Achúcarro es extrañamente reacio a grabar sus interpretaciones. "Es que cuando se graba una obra, esa obra ya queda fijada", explica. "Y luego resulta que cambio de idea o encuentro otra forma de interpretarla. Ahora, lo que hago es que espero a tener la obra totalmente poseída para ponerme a grabarla".

El mundo de las grabaciones es, también, muy extraño y subjetivo. "Para mí, la grabación perfecta", dice, "es un concierto en vivo: el estar sentado en una butaca de un auditorio y estar escuchando la música. Pero todo es muy relativo, porque la música se escucha de una manera si estás sentado en una butaca en primera fila o si estás sentado en la última fila. Hay tantas variantes a la hora de grabar... qué tipo de micrófonos, qué marca de micrófondes, dónde están ubicados en el estudio de grabación, si satura el sonido o no satura, quién es el ingeniero de sonido. Y luego, una vez que has hecho el disco, hay que ver qué equipo tiene en su casa quien lo ha comprado, si un equipo carísimo con grandes altavoces, o uno con pequeños altavoces. De modo que todo es muy relativo. Menos mal que en la mente del hombre del siglo XXI empieza a entrar la idea de que no hay nada fijo. Tenemos un buen dicho en España: todo es según el color del cristal con que se mira. En mi caso, todo es según el color del micrófono con el que se graba".

Achúcarro, a la hora de interpretar una partitura, se acerca de lleno a su autor. "Me fijo absolutamente en todo, enla melodía, en la armonía, en la construcción. Intento sacar el carácter emocional. Empiezo a luchar con el piano para reproducir mi verdad. Hay que tener conocimientos históricos, desde luego, pero lo que hay que hacer sobre todo es intentar traducir qué es lo que dice una obra".

Respecto a la situación pianística en España, Achúcarro señala que "ha subido mucho en los últimos años. Pero también es cierto que ha subido también en otros países. Especialmente en Asia, en países como China, Corea o Japón". Sí echa de menos que, a nivel general, los jóvenes se interesen por el mundo del arte en general. "No hay que limitarse a hacer escalas. Hay que leer filosofía, literatura, asomarse a otras culturas. Todo el mundo conoce a Picasso, pero también es interesante conocer a otros pintores. Sería bueno que se interesaran por cosas como el ballet".

¿De qué hablan los músicos cuando el público no está presente? Achúcarro sonríe ante la pregunta: "Por lo general, se dice que cuando dos músicos se encuentran en un aeropuerto, se preguntan sobre los precios en tal país o sobre las tasas en tal otro. En mi caso no es así. Con Alicia de Larrocha, por ejemplo, cada vez que nos encontramos sólo hablamos de música y de piano. Todas nuestras conversaciones giran siempre en torno a eso. Recuerdo una vez que ella tocaba en el Festival Internacional de Santander y al día siguiente tenía que tocar en Bilbao. Tenía que hacer el Tercer concierto de Rachmaninoff. En casa hubo toda una orgía de música con el Tercero, de Rachmaninoff. Recuerdo aquella mañana en casa perfectamente por lo bien que nos lo pasamos".

Manuel de Falla es otra de sus grandes devociones. El pianista lo ha analizado a fondo y es uno de los grandes expertos en su obra pianística. "Falla es un compositor genial", dice. "Está lleno de matices. Hay grandísimas cosas que ha escrito". El pianista considera que el maestro gaditano sí es suficientemente conocido en España y en el mundo. "Hay al menos tres cosas, como El sombrero de tres picos, Noches en los jardines de España o El amor brujo que se conocen en todo el mundo".

También considera que otro de los grandes compositores de la historia, Wolfrang Amadeus Mozart, está siendo malinterpretado por los prejuicios que hay sobre él, sobre la manera de tocar su música como si todo tuviese que ser elegante y hasta "finolis". "Existe ese prejuicio sobre cómo hay que interpretar todos los finales de Mozart o bien con todo fortíssimo o bien todo muy apagado. Mozart era de otro modo. Yo creo que era más agresivo, diferente, a la percepción que de él se tiene ahora. Era otro modo de tocar el piano, otro modo de enfocar la música".

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