Pincelada Manolete

Ilustrando la ceremonia de entrega de Tapas al Pregonero de la Semana Santa de este año, Manolete, recién condecorado Medalla de Oro de la Ciudad, llevó al teatro Isabel la Católica su estreno Sentimiento cofrade. Fue simplemente un esbozo de media hora, fue una deliciosa pincelada Manolete que supuso una gran bienvenida a la cuaresma.

La luz tenue, casi penumbra, se instala de principio a fin, así como las ropas negras de los intérpretes, logrando el espíritu de recogimiento y la expresión trágica del tiempo que vendrá. Un texto en off del periodista abulense Rafael Gómez Montero, exaltando la Semana Santa granadina y la figura de Manolete sobre un fondo de cornetas y tambores, sirve de Evocación, una llamada que baila en silencio Judea Maya marcando las palabras del poeta.

El violín da la entrada para que Sergio Gómez y Jony Cortés entonen unas saetas por martinetes propias de las balconadas cuando el paso se para a sus pies. Toda la compañía, seguidamente, aborda unas seguiriyas. Toda la carne está en el asador. Algún desequilibrio y disparidad sólo es fruto de toda la emoción y la entrega.

Constatamos nuevamente que en nuestra tierra tenemos grandes bailaores, sólo falta quien los ilumine. Ahora con Manolete, y antes con Mario Maya, el espectáculo está asegurado. El arte de coreografiar con la visión precisa y la sensibilidad exacta no está al alcance de todos. Destaquemos a todo el cuerpo de baile porque todos son de oficio, con bastantes años a sus espaldas, con el arte a flor de piel. Reconozcamos la labor de Judea Maya, de Jara Heredia y de Esther Marín, de Luis de Luis y de Iván Vargas. Entre los bailaores que marchan procesionalmente al compás de las guitarras que hacen de tambores y el violín que remeda al viento, el maestro interpreta un martinete de lujo.

Culmina la obra con una soleá que concentra la tragedia y la muerte. Manolete comienza con su sello: sentado en una silla, pero trocando su habitual bastón por la vara de los mayordomos de las cofradías, que golpea rítmicamente sobre el piso. Su baile es elegante y ceremonioso, sobrio, varonil y medido. Mencionaré el cante de Sergio Gómez, ligando los tercios, logrando una soleá redonda y armoniosa.

Para terminar, Manolete, con toda su compañía, realizan unos segundos de baile que terminan en una flor. Remate que hemos visto en más de una ocasión, lo que se ha convertido en la firma de autor de ese gran bailaor granadino.

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