Crítica

Pinceladas magistrales

  • Brillante interpretación de las estrellas del Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú.

El primer capítulo que las estrellas del Bolshoi y otros compañeros del Mariinski y de la Ópera de Bucarest dedicaron en homenaje de los Ballets Rusos de Diaghilev -presente su revolución artística en la Granada de 1918, como comenté en anterior análisis- estuvo presidido por las pinceladas magistrales que las estrellas del mítico teatro moscovita y sus amigos, ofrecieron en un extenso programa en el que, lógicamente, predominó las lecciones ofrecidas en frascos de esencias de la mejor danza clásica -breves ballets como Apollon musagéte y el más extenso de la Sinfonía clásica-, pero, sobre todo, en pasos a dos y monólogos en los cuales la atención recae en las figuras protagonistas.

Decía en anterior comentario sobre la gala de la Compañía Nacional de Danza, que los programas basados en el lucimiento individual pueden parecer reiterativos, si no están basados en la calidad suprema que todos esperamos de los solistas. Y en eso consistió la primera velada dedicada a Diaghilev y sus Ballets Russes, con los coreógrafos que predominaron en su creación. Claro que hubiésemos preferido ballets completos -La consagración de la Primavera, por ejemplo, que conmocionó París, coreografiada por el gran Nijinski-, pero nos hubiésemos perdido el recorrido por el virtuosismo de grandes estrellas, como ocurre con Ivan Vasilev, considerado por muchos un legítimo sucesor de Nureyev, poderoso y genial en el monólogo de Petrushka, como en Spartacus, muy bien acompañado por Marianna Ryzhkina. Hoy, según el programa, repetirá ese monólogo y encabezará el Gran PasDon Quijote que siempre constituye un derroche de virtuosismo al alcance de los mejores.

En ese tono de pinceladas, en general magistrales, aunque no faltase algunas gotas de frialdad y cierto alejamiento -naturalmente la Farruca de El sombrero de tres picos la ha bailado mejor y con más pasión y autenticidad Antonio, entre otros, pese a que Massine la pensara para un ballet clásico-, fue compensado por la perfección en las que todos y todas actuaron. Es una oportunidad ver unidos a tan grandes profesionales, compitiendo por ser más perfectos, expresivos, elegantes y poderosos. Asistir a una velada donde la alta escuela de los conjuntos rusos queda tan evidente siempre es un regocijo para los sentidos y los sentimientos. Sólo desde la perfección puede degustarse, sin sobresaltos, pasos tan bellos y, a veces, tan difíciles como los de La bella durmiente, con Seymon Chudin y Alexandra Timofeeva; el vigoroso de El pájaro de fuego, con una portentosa Marianna Ryzhkina; El espectro de la rosa, con la hondura y rigor de Igor Kolb y Anastasia Lomachenkova y el valor poético de La muerte del cisne, en una bellísima y cálida interpretación de Alexandra Timofeeva, entre otros momentos igualmente de alto rango.

Decía que empezaba con Apolo y las musas, el ballet de Balanchine, sobre música de Stravinski, una esencia sólida, perfecta en su frialdad, y terminaba con el coreografiado por Yuri Possokov, sobre la Sinfonía clásica, de Prokofiev que es, en esencia un permanente ejercicio técnico de todos los intérpretes, encabezados por Semyon Chudin y Kristina Kretova, pero en él todos y cada uno de los danzantes tienen un papel igualmente difícil, para mostrar su escuela y perfección. Aunque la pieza por sí misma no tenga otro interés que el de exhibición, fue un grato broche a una jornada de la que quedará memoria.

HOMENAJE A LOS BALLETS RUSOS DE DIAGHILEV

Intérpretes: Estrellas del Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú y la participación de solistas del Ballet del Teatro Mariinski de San Petersbugo y de la Ópera Macional de Bucarest. Programa: 'Apollon musagéte', coreografía de Balanchine, música de Stravinski; 'Monólogo de Petrushka', coreografía de Fokine, música de Stravinski; 'La bella durmiente' (Paso a dos, Acto III), coreografía Nicolai Sergeyev, música Chaikovski; 'El espectro de la rosa' (Paso a dos, coreografía Fokine y música de Weber; 'El sombrero de tres picos' (Farruca), coreografía de Massine, música M. de Falla; 'El pájaro de fuego', coreografía de Fokine, música de Stravinski: 'La muerte del cisne', coreografía de Fokine, música de Saint-Saëns; 'Spartacus', coreografía de Grigorovich, música de Khachaturian; 'Classical Symphony', coreografía de Possokov, música de Prokofiev. Director artístico: Sergei Filin. Lugar y fecha: Teatro del Generalife, 25 junio de 2016. Aforo: Lleno. 

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