Posesión infernal con Guadalupe Plata

Lugar: Sala Planta Baja. Fecha: jueves, 28 de abril de 2011. Aforo: lleno.

Tempestuosa liberación de energía la que hubo sobre el escenario de Planta Baja la noche del jueves. Incremento violento y rápido de la presión, desprendimiento de luz y calor, estruendo. Explosión blues Guadalupe Plata.

Los ubetenses, poseídos por el blues, parecen haber asimilado toda la aspereza, la depresión, la tristeza, la miseria, la opresión, la sensualidad, la sexualidad y el humor característicos del género y, desde el clásico Delta blues hasta el más orientado al rock, lo revisan y recrean, lo veneran y vulneran en una liturgia rítmica en la que, con el ocasional refuerzo de la harmónica, Carlos Jimena, a la batería, y Paco Luís Martos, alternando el bajo eléctrico con el tradicional gut-bucket característico del blues primigenio, conversan con la guitarra de Pedro de Dios, que parece tocar con una cuchilla afilada por púa canciones como Lorena, El gatito o Pollo podrío capaces de reafirmar esa mala reputación que la música blues ha tenido, orgullosa, por bandera.

Guadalupe Plata son predicadores y feligreses del blues, una música que surgió de los cantos espirituales y de oración para sonar a todo volumen en el infierno. Títulos como Serpiente negra, Satánica, Boogie de la muerte o Veneno y la furia de sus breves textos, meros componentes al servicio de un todo superior, dan muestra de la inclinación de los de Úbeda hacia un lado oscuro al que afortunadamente están consiguiendo conducir a un público cada vez más numeroso y heterogéneo, trascendiendo las fronteras del blues.

Abrieron The Milkyway Express, un experimentado grupo sevillano de blues-rock de aires setenteros con cierta tendencia a la psicodelia que caldearon el ambiente para lo que estaba por venir a la perfección.

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