Profetas en las tierras de Alfacar

  • Borriqueros, unos verdaderos supervivientes del rock granadino, despliegan toda su artillería en el Parque Federico García Lorca

Nacidos con el siglo, cuando su nombre no cabía en los carteles (Luis Rikardo Borriquero Y Su Amigo el Farfollas), Borriqueros son unos verdaderos supervivientes de un modo de entender el rock que no admite paños calientes, ni complementos fútiles ni postureo. Una banda pionera del rock combativo y urbano, de ese que canta las verdades sin pelos en la lengua y que esta noche desplegará toda su artillería en el Parque Federico García Lorca de Alfacar, el pueblo donde dieron sus primeros pasos.

Lo suyo es armar las guitarras con balas reales y disparar a discreción diciendo las cosas como las ven. Sus barbas no son un producto hípster sino el proceso natural al que lleva la desidia y la pereza; ni están bien recortadas ni huelen bien. Para Borriqueros es más urgente contar hasta cuatro y entregarse sin remilgos a dar caña con sus guitarras y cera con unas letras ásperas y directas en las que no caben las conciliaciones. La terca realidad muestra su crudeza y Borriqueros reaccionan contra ella con la misma contundencia que cuando empezaron en esto de tocar las pelotas al régimen a golpe de guitarras aceleradas y de escupir verdades a voz en grito, con la voz de cazalla, sin templar.

En estos años han aprendido algunos trucos del oficio, se han dejado querer por luminarias como Raimundo Amador o algún que otro miembro de Extremoduro, han visto apagarse la luz de otros que parecían brillar más, como los fugaces fuegos de artificio, y han sobrevivido a los vaivenes de las tendencias sin inmutarse. La acción directa, el rockandroll sin aditivos, la incorrección política, las maneras de vivir, el compromiso social y el ojo crítico siempre abierto para denunciar tanto residuo y a tanto sinvergüenza.

Su último disco, De la Miel Las Abejas no se desvía de la senda del rock urbano, deslenguado y directo al que nos tienen acostumbrados, del que ni pide permiso ni se disculpa. Las guitarras en ristre y los amplis bien ajustados de distorsión para envolver unas letras reivindicativas que cantan sin complejos. Borriqueros pertenecen a una estirpe en vías de extinción que no se arrodilla ante ningún héroe de trapo, que habla como los chavales del barrio y que con ellos tiene garantizada la existencia.

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