"Quise ver qué pasó en la cabeza de un terrorista del 11-S"

  • El escritor provocó la polémica con una novela con las últimas 24 horas de uno de los suicidas de las Torres Gemelas

Escribió hace años un libro de viaje sobre la Alhambra. De vuelta estos días a la ciudad, tuvo que remover cielo y tierra para conseguir una entrada al monumento. En su última novela, Matadlos a todos, también hace referencia a Granada. Se mete en la piel de uno de los terroristas suicidas del 11-S. Antes de estrellarse contra las Torres Gemelas evoca su estancia en la Alhambra.

-¿Por qué está tan presente Granada en su obra?

-España siempre fue un lugar evocador. Hace años me encargaron un libro sobre Granada y me entusiasmé con esta ciudad tan emblemática para el mundo árabe, donde hay todo un imaginario a su alrededor. Pero, más que un libro de viajes, me salió un libro muy personal, autobiográfico. Hablo de mi pasado en Argelia, mi familia, del mundo árabe. Nacieron muchas sensaciones. De hecho, en otros libros hay muchas referencias a Granada, a Lorca, a Manuel de Falla. Incluso en Matadlos a todos hay cinco páginas que hacen referencia a esta ciudad a través de los pensamientos del kamikaze.

-La polémica de 'Matadlos a todos' no le pillaría de sorpresa por su temática.

-No, claro. Me meto en la piel de uno de los kamikazes del 11-S en sus últimas 24 horas. He elegido como protagonista al menos fanático de los terroristas, un hombre con dudas pero que ha elegido un camino entre no ser nada y ser alguien. Quise ver qué pasó en la cabeza de un terrorista del 11-S, imagino una visita a España, me meto en su piel para ver cómo justifica su acción. En la novela es consciente de que va a participar en un acto horroroso que no puede parar.

-¿Intenta humanizar a los terroristas?

-Es un libro muy ambiguo. Sí hay una humanización. En su momento se obvió la polémica, no se habló de esto.

-¿Ser de origen argelino le supuso un problema por los posibles prejuicios?

-Por supuesto. La figura del autor añadió más ambigüedad todavía al libro. El plasmar mis recuerdos en el propio kamikaze, en el pasado de la Alhambra, añadió algo de polémica. La memoria representa pérdida y esto impide avanzar.

-¿Quiere decir que todos podríamos haber sido terroristas del 11-S de mediar unas determinadas circunstancias personales?

-Todos nos podemos suicidar y no todos lo hacemos, todos podemos matar a alguien pero no todo el mundo asesina.

-Los escritores latinoamericanos son los grandes renovadores del castellano. ¿Sucede igual en Francia con los escritores francófonos de las ex colonias?

-En mis dos primeras novelas sí hay un trabajo durísimo sobre el francés, con un lenguaje muy crudo pero muy lírico, muy contemporáneo. El lirismo marca mucho a los escritores de las ex colonias. Desde luego, un francés no estaría muy contentos con lo que usted dice. Lo que sí está claro es que, en muchísimas ocasiones, los libros más interesantes escritos en francés vienen de fuera. Yo soy consciente de que mi trabajo sobre el francés es muy personal. En Matadlos a todos, por ejemplo, utilizo un lenguaje muy repetitivo para enlazar con el pensamiento del terrorista, igual que tras el atentado repetían una y otra vez las colisiones de los aviones. Esto está presente en el libro.

-Se estrenó en la literatura por todo lo alto al ganar el Premio Goncourt con su novela 'El perro de Ulises'.

-Es peculiar. En mi obra siempre hay un deseo de ser yo mismo. Es un libro que habla de la esperanza y la desolación a través de unos jóvenes argelinos. Creo que la novela sabe a vida y a muerte.

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