Reinventándose a los 17

  • Los nuevos temas están destinados a ser himnos

No debe resultar fácil para un artista afrontar un nuevo trabajo después de vivir una celebración tan espectacular y tan sonada como la que protagonizó Eskorzo a propósito de sus primeros quince años de vida sobre los escenarios. Entonces, corría 2012, el grupo granadino ofreció dos conciertos consecutivos en la misma sala donde repiten ahora, de los que salió El Encanto de lo Irreverente, un doble cd/dvd que venía a suponer una recapitulación a sus años de trabajo. Dos años más tarde Eskorzo ha vuelto a entregar un magistral tratado de mestizaje siglo XXI, el álbum Camino de Fuego (Venga Music, 2014), que presentan este sábado próximo en su tierra, parada especial de una gira que comenzó en septiembre y de la que ofrecieron más de treinta conciertos durante el último tercio del año, incluyendo actuaciones en Suiza, Austria y Alemania, donde son venerados, y que continúa ahora en 2015 con otras tantas actuaciones confirmadas hasta bien entrada la primavera.

No es de extrañar a tenor de las excelentes críticas que está cosechando el álbum, entre otros parabienes, considerado, segundo mejor disco del año por MadeInGranada, tercer mejor disco del año tanto por World Music Network como por la edición sur de Mondosonoro, tercer mejor artista nacional para El Perfil de la Tostada, cuarto mejor disco de world music para Monsonoro, ed. nacional, el séptimo para Hay Poco Rocanrol… y así hasta acumular halagos por medio mundo. El disco, tal vez más escorado hacia los ritmos latinos que otros anteriores, con un montón de coros de sabor caribeño, está compuesto por diez pildorazos de música bailable y bullanguera de primera categoría, diez temas incendiarios que no dan tregua al oyente desde que la aguja se posa sobre el primer surco hasta que se pierde en el bucle silencioso del último de la cara b.

Si para Eskorzo la música no tiene fronteras, para los músicos que la componen aún menos, pues todos ellos se prodigan en otros muchos proyectos que abarcan desde el pop hasta el funky o el soul jazz con denominación de origen, desde la más contundente y radical electrónica hasta el genuino afrobeat nigeriano. Por eso no sorprende que el álbum suponga un paseo por los rincones más musicales del mundo, desde los sótanos más underground de Düsseldorf, hasta las fiestas populares de Barranquilla, y desde el caos entre tambores yoruba de Lagos hasta el dulce swing del reggae de Jamaica o el calypso de Barbados. Así encontramos en su coctelera rock, cumbia, voodoo, drum&bass, jazz, funk, mambo o rocksteady. Entre todos ellos, excelentemente imbricados, cabalgan las letras furibundas de Tony Moreno, destinadas a convertirse en himnos del directo.

Empezando por Amenaza Fantasma, el primer single que se extrajo como adelanto del álbum, y continuando con Suave, una cumbia rompe pistas e hipnótica en la que colaboran el mexicano Celso Piña y su amigo Coque Malla, Eskorzo demuestran una vez más ser uno de los grupos punteros de la escena granadina y probablemente el más exportable, reinventado tras casi dieciocho años de carrera.

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