Rodrigo Cortés aterroriza de nuevo

  • El director de 'Buried' presenta en España su nuevo filme, 'Luces rojas'

El director de cine Rodrigo Cortés, autor de Buried y que ayer presentó el thriller Luces rojas, señaló que siempre ha creído que sus películas son "como comedias encargadas a Kafka".

Tras la proyección de su nueva película, Cortés confesó: "Kafka es una obsesión en mi vida y, de hecho, mi interpretación de la vida es terriblemente kafkiana".

En efecto, uno de sus primeros cortometrajes, Siete escenas de la vida de un insecto, rodado en blanco y negro, se basaba, recuerda el cineasta español, en La metamorfosis de Franz Kafka. A su juicio, "Kafka te permite interpretar lo absurdo del ser humano".

Luces rojas es la historia de un equipo de investigadores de fraudes paranormales formado por la jefa, Margaret Matheson (Sigourney Weaver), y sus ayudantes, Tom (Cillian Murphy) y Sally (Elizabeth Olsen), que trabajan desde la ciencia racionalista.

"Son profesionales escépticos que se dedican a probar el truco de las manifestaciones paranormales, ya sean auténticos fraudes o producto de una errónea interpretación de la realidad", explica Cortés.

"Todo empezó con el concepto de los fraudes paranormales, que aúna lo paranormal, es decir, lo oculto, lo ignoto, lo misterioso, con los fraudes, que es la metáfora del ser humano en acción; y un tercer elemento fascinante, el ilusionismo, que hace aparecer como verdaderas las cosas más falsas".

A partir del ilusionismo, el director de Buried reflexiona sobre el cerebro humano, que define como "un instrumento imperfecto para percibir la realidad".

A esos ingredientes, Cortés añade "un filtro de cine político de los años setenta, con una sensación conspirativa y el desarrollo en paralelo de una investigación, en este caso científica, o periodística, como sucedía en las películas de Sidney Lumet o Alan J. Pakula".

Admite Cortés también una cierta influencia de las primeras películas del canadiense David Cronenberg: "Cronenberg suele trabajar sobre la ambivalencia y Luces rojas propone una aproximación rigurosa en el sentido científico al género, aunque también se mueve en esa ambivalencia", de modo que ambas posiciones, la científica escéptica y la creyente en esos fenómenos, son posibles.

No siente Cortés que haya recuperado para el género a dos grandes actores como Robert de Niro o Sigourney Weaver, "porque los dos ya estaban ahí con unas carreras más importantes que la mía", y considera que "no es inteligente ni sensato empezar una película por el cartel".

El realizador no suele autolimitarse y, para su sorpresa, se encontró con que las tres primeras opciones para sus personajes le dijeron que sí. Evoca con humor la primera reunión que tuvo en Sicilia con De Niro, tras la cual el veterano actor neoyorquino le espetó: "Quiero hacer lo que tu gente y mi gente acuerde", y, "a continuación, se giró y se desvaneció en una nube".

Sobre Cillian Murphy, Cortés señala que es el único actor que conoce "capaz de convertir una comedia romántica en una película de terror con una simple mirada", el cual pasa en el filme "de una especie de boyscout de mirada limpia a un personaje más inquietante, cuando el peso venenoso de la obsesión empieza a oscurecer su carácter".

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