Música hoy

Roger Hodgson: Cena en Atarfe

  • El ex cantante de Supertramp entusiasma al público con un concierto en formato acústico y una esplédida voz en escena

La nostalgia se paseó vestida de blanco en el Coliseo de Atarfe de la mano de Roger Hodgson, quien fuera cantante, pianista y guitarrista de Supertramp, una de las bandas de rock más creativas e imaginativas que hayan existido. Y eso iban los cientos de fans que acudieron al recinto, a darse un buen baño de nostalgia, a recordar sus canciones de adolescencia y a disfrutar con una de las voces más peculiares que hay. Hodgson se metió en sus corazones.

Formato acústico, desnudo y despojado de cualquier tipo de orquestación. Roger Hodgson apareció en el escenario con su habitual camisa blanca y ancha mientras le aguardaban unos teclados, un piano y varias guitarras dispuestas estratégicamente. El cantante prefiere defenderse tan sólo con su voz, sin verse arropado por una banda detrás, lo que causó cierta decepción en una parte del público que esperaba ver una formación similar a Supertramp para oír las canciones de Supertramp.

Pese a ello, Roger Hodgson consiguió encandilar a la audiencia nada más arrancar, tocando el teclado, con el tema Take the long way home, que caldeó el ánimo del público desde el comienzo. El cantante, de una enorme simpatía en escena, tiene una voz potente, una voz que sigue teniendo la misma frescura y lozanía de los años setenta y que hacía tan personales y reconocibles las canciones de Supertramp.

Tras el comienzo, Hodgson tomó su guitarra y dio los primeros acordes de Give a little bit. Desde ese momento ya supo que tenía al público en su bolsillo. Por eso y porque se dirigió en todo momento a ellos en un buen español animándoles, incluso, a que fueran a la feria del pueblo después del concierto.

El ex vocalista de Supertramp cuenta en escena con la única ayuda de Aaron McDonnald, un músico que conoció en Canadá y que se ha convertido en su fiel escudero desde hace unos años. McDonnald toca el saxo, la armónica, el teclado cuando Hodgson cogía la guitarra y que, además, hace coros. Como formato acústico para las canciones de Supertramp, la idea era fantástica.

A partir de ahí, el músico desgranó todo el repertorio que viene siendo habitual en su gira española, una gira, por cierto, en la que dice sentirse como en casa: Hide in your shell, Lovers in the wind, Easy does it, Sister moonshine, Rosie had everything planned, Breakfast in America... Hodgson utilizó la táctica de arrancar fuerte y con temas bien conocidos para hacerse con el público para luego pasar a una parte central en la que introduce temas nuevos propios de su carrera en solitario o más desconocidos y enfilar una parte final con todos los grandes éxitos de Supertramp: The logical song, Even in the quietest moments, Dreamer...

El hermoso sonido de su guitarra acústica de doce cuerdas, la voz fantástica de Hodgson, que suplía la ausencia de los coros de los que gozaba en Supertramp con el uso de ecos y efectos especiales hicieron que el público gozara de las canciones. Unas canciones, por cierto, que no han envejecido para nada y que siguen sonando con una frescura absoluta.

Siempre simpático y vital, cercano a la audiencia, Hodgson demostró que sigue siendo el alma de Supertramp, a pesar de las negativas a la reconciliación de Rick Davies, el otro gran compositor de la banda. El final del concierto, con School y Give a little bit de nuevo, y el público haciendo palmas a ritmo, demostró que la música de Supertramp sigue estando vigente porque es buena. Lo de anoche no fue 'Desayuno en América', sino 'Cena en Atarfe'. Pero fue una cena de lujo.

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