Rosales defiende en su nuevo libro que 'Los secretos se escriben'

  • El escritor presenta esta tarde en la Casa de los Tiros una recopilación de artículos en los que comenta a distintos poetas y muestra su personal visión de la literatura

Más que un escritor, José Carlos Rosales es un activista de la poesía. Una muestra es su último libro, Los secretos se escriben (sobre literatura), una selección de algunos artículos publicados en los últimos diez años que se presenta esta tarde a las 19 horas en la Casa de los Tiros. Pero es también de alguna manera un resumen de la vida literaria de la que Rosales es, a la vez, protagonista y espectador.

Un ejemplo es el Premio Lorca de Poesía, donde ha participado en las jornadas sobre los premiados, intervenciones que están recogidas en el libro. En el caso de José Emilio Pacheco, dice que "sin la mirada de los demás una ciudad nunca sería una ciudad libre abierto". Por eso, la visita de José Emilio Pacheco contribuyó a que "Granada sea más abierta, más libre".

Rosales dedica también un artículo a Jorge Luis Borges que fue publicado a finales de los noventa por encargo del entonces director del Patronato de la Alhambra, Mateo Revilla. En el texto, Rosales recrea una de las visitas a la Alhambra del escritor argentino en la década de los veinte. Otro encargo, en este caso de Laura García-Lorca, relaciona al poeta de Fuente Vaqueros con el artista Joan Brossa con ocasión de una exposición del pintor catalán.

El libro "es una reivindicación de la poesía, de la palabra, de la libertad". De hecho, uno de los artículos habla de las relaciones entre prensa y literatura con el ilustrativo título de La literatura sin periódicos no es posible (y vicevesa). "El conocimiento de la actualidad viene a través de la prensa, de los periódicos, y la relación se demuestra en que muchos escritores son periodista y al revés. La aparición del periódico hace que el lector de literatura encuentre una manera distinta, una influencia positiva", explica el escritor. "Creo que no se puede hacer literatura en la actualidad sin leer un periódico, la prensa nos muestra el mundo, nos acerca la realidad, no se puede escribir al margen de la realidad", resalta. Un ejemplo es un poema de José Hierro "que surgió a raíz de leer una esquela", o La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, "que no hubiera sido posible sin la prensa moderna".

Y aunque algunos escritores opinen que hablar de poesía es algo desabrido, -"como un puchero de pobre" llegó a decir un conocido poeta-, Rosales no comparte esta opinión. En Los secretos se escriben comenta un poema de Luis Cernuda, un encargo de Álvaro Salvador para una cartografía poética en la que una serie de poetas comentaban sus textos favoritos. "Hay artículos que son básicamente comentarios de poemas y yo elegí a Cernuda como uno de los valores más estables de la poesía, un poeta fundamental que rompe los límites y que para los seres humanos de hoy habla del desarraigo, del extrañamiento, de la belleza, con un equilibrio muy mesurado habla también del erotismo, del sentimiento de marginación, de la patria, de las memorias...".

Más que el libro de un escritor, es el libro de un lector. "No puedes ser escritor sin haber leído aunque también como escritor trato de defender en este libro una serie de planteamientos", dice. "Todos los autores citados tienen puntos en común como el estilo austero, la concisión, estar en contacto con la realidad, sobriedad de la expresión, la escritura en la que me siento bien como lector y como escritor".

Finalmente, en uno de los artículos recogidos en el libro, José Carlos Rosales afirma convencido que "lo prodigioso de los poemas memorables es que con el paso del tiempo no se agotan sus líneas". De ser así, Los secretos se escriben también participaría de esta 'inmortalidad literaria'.

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