Rulfo, en la aguda mirada de Ayala

  • La fundación del escritor granadino homenajea al narrador mexicano en el centenario de su nacimiento con varios conferencias, proyecciones y una exposición durante el mes de octubre

"Nunca, desde la noche tremenda en que leí la Metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá, casi diez años atrás, había sufrido una conmoción semejante". La cita es de Gabriel García Márquez y el libro al que alude es Pedro Páramo, la obra maestra de Juan Rulfo. Borges también la alabó: "Es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aún de toda la literatura". Más tarde, Susan Sontag diría de ella que "no es sólo una de las obras maestras de la literatura mundial del siglo XX, sino uno de los libros más influyentes de este mismo siglo". Tanto que Francisco Ayala no dudó ni un momento en incluir al autor de El Llano en llamas en sus clases de Novela hispanoamericana, impartidas en la Universidad de Nueva York allá por los años 60.

La Fundación Francisco Ayala se ha querido sumar a la celebración del centenario del nacimiento del autor mexicano, cuya obra literaria fue valorada muy positivamente a lo largo del tiempo por el escritor granadino, quien -según lo acreditan documentos depositados en la Fundación- ya en el año 1963 la enseñaba en sus cursos de posgrado de la Universidad de Nueva York. Precisamente de esto habló ayer Carolina Castillo, doctora en Literatura Española por la UGR, durante su conferencia titulada Ayala, lector de Rulfo. México en la trayectoria de Francisco Ayala, enmarcada dentro del programa de actividades en honor al narrador que se celebrará durante octubre en la fundación. "Muchos seguramente no se habrán fijado, pero en la fundación se conserva un ejemplar de Pedro Páramo, perteneciente a Ayala, en el que hay dentro una hoja manuscrita -de puño y letra del autor granadino- con una especie de guión de análisis crítico de la novela", comentó Castillo con un aire de misterio.

"Rulfo ha tenido la suerte de plasmar una obra perfectamente armónica", dijo Ayala

La doctora en Literatura Española pudo contactar con antiguos alumnos de Ayala, entre ellos Edgar Paiewonsky-Conde, poeta y profesor de Literatura en Estados Unidos. "Se acordaba perfectamente de esa asignatura y me describió con detalle el análisis de Ayala sobre Pedro Páramo. El autor de Muertes de perro, dice Conde, destacó la originalidad de la obra y también el impacto que va a tener en la literatura escrita en español después, en todos los autores del boom latinoamericano como García Márquez y Vargas Llosa", comentó Castillo, quien señaló que Pedro Páramo se publicó en 1955 mientras que Cien años de soledad llegó a la librerías en 1967.

"Francisco Ayala fue mi guía al descender a este mundo en que caminamos sobre una línea, que en vez de ser frontera entre la vida y la muerte, nos permitía mirar a ambos lados y conjugar los dos lados, en un ejercicio donde la literatura más que mimesis es síntesis del viaje total de la conciencia", le explicó Paiewonsky a la doctora en Literatura, que también pudo hablar con otros estudiantes como Eugenio Suárez-Galván y Susana Cavallo, la última catedrática emérita de la Universidad de Chicago.

La serie de coloquios continuará el nueve de octubre a las 19:00 en la Fundación Francisco Ayala, donde los profesores de Literatura Hispanoamericana Eduardo Becerra y Gracia Morales darán una conferencia bajo el título La obra literaria de Juan Rulfo en su tiempo. A la misma hora y en el mismo espacio, el 16 de octubre, le tocará el turno a Rosana Piñero. La doctora en Literatura Comparada por la UGR desmenuzará los detalles de El Llano en llamas, la recopilación de cuentos más famosa del escritor mexicano. Una semana después, Piñero profundizará en la obra cumbre de Rulfo, Pedro Páramo. Por último, la Biblioteca de Andalucía proyectará Los confines (Mitl Valdez, 1987), largometraje sobre la obra literaria del escritor mexicano, el 24 de octubre a las 19:00, previamente presentado por Raúl M. Osorio, licenciado en Historia.

En 1970, Ayala declaró: "Rulfo, a quien no conozco personalmente y que sí, es relativamente joven, me parece un escritor que ha tenido la suerte de plasmar una obra perfectamente armónica, en la que no se advierte el esfuerzo y en la que el logro es perfecto, a juicio mío. Me refiero no solo a la novela Pedro Páramo, sino también a los cuentos de El Llano en llamas, que son magníficos y tienen ese toque del creador, esa gracia del creador, que consigue el resultado pleno". Más de una década después, el escritor granadino formó parte del jurado que otorgó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras al escritor mexicano, del que dijo que su prosa era "transparente y magnífica". Ahora, su fundación le rinde homenaje en su nombre.

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