Secretos de mujer

  • Doulce Mémoire graba el refinado repertorio madrigalístico que hicieron célebre en el siglo XVI las Damas de Ferrara

Cercano a Bolonia y Mantua y dirigido por la familia Este, el pequeño ducado de Ferrara se convirtió desde el siglo XIV en uno de los centros artísticos más refinados, audaces y vanguardistas de toda la península itálica. La familia Este había aprovechado la lucha entre güelfos y gibelinos para hacerse con el control de la región mediado el siglo XIII. Pero Ferrara era feudo pontificio, por lo que los Este actuaron como vicarios del Papa, hasta que en 1452 Borso de Este obtuvo de Pablo II el título de duque. El gusto por la música de los Este empezó a manifestarse bajo el reinado de Nicolás III, padre de Borso, y alcanzó un primer momento de apogeo en el paso del siglo XV al XVI con Hércules I, protector de Josquin Desprez, que le dedicó una famosa misa (Missa Hercules dux Ferrariae).

Alfonso I y Hércules II mostraron también gran entusiasmo por el arte de los sonidos, por lo que grandes maestros como Adrian Willaert o Cipriano de Rore trabajaron en Ferrara, pero fue bajo el ducado de Alfonso II, iniciado en 1559, cuando la corte ferrarense alcanzó su máximo esplendor. A Alfonso II corresponde la creación en 1580 del Concerto delle Dame (Concierto de las Damas), un conjunto de tres mujeres preparado para cantar en absoluto secreto una música especialmente refinada, compleja y de extrema sensualidad.

Un año antes, el duque se había casado con Margarita Gonzaga, hija del Duque de Mantua, que se había llevado con ella hasta Ferrara a Livia d'Arco, una joven de 15 años, miembro de familia nobiliaria, cantante y laudista. En 1580 se le unió Laura Peperara, bailarina, arpista y cantante, alumna de Giaches de Wert, el maestro de capilla de Mantua, y miembro también de una familia de la nobleza mantuana. Aquel mismo año otra cantante, esta de la propia Ferrara, Anna Guarini, hija del famoso poeta, iba a empezar a actuar junto a Laura y con el acompañamiento al clave de Luzzascho Luzzaschi (c.1545-1607), maestro de capilla de la corte, para el duque y sus invitados. Además de cantar, Ana tocaba el laúd y Laura el arpa. En 1582 se les uniría Livia, que tocaba también la viola da gamba.

Para ellas tres, Luzzaschi compuso una música de alto virtuosismo, especialmente por sus disonancias y sus floridas ornamentaciones. Sólo un grupo de privilegiados tenía acceso a esta música, que empezó a conocerse como Musica secreta, ya que después de los conciertos, que se celebraban todas las tardes, las partituras eran celosamente ocultadas a la mirada de los curiosos. Los testimonios de la época hablan de una música exquisita, llena de imágenes de mórbido erotismo (se comentaba que algunos señores se masturbaban durante las sesiones), interpretada con una maestría y una gracia especiales. El repertorio incluía no sólo madrigales de Luzzaschi, sino también de Ludovico Agostini, amante de los enigmas musicales, que incluyó en sus madrigales, y de otros grandes maestros de la época.

A la muerte sin descendencia de Alfonso II en 1597, Ferrara volvió al control papal y el Concierto de las Damas se disolvió. Muchos han sido los intentos discográficos de rescatarlo a partir de las ediciones de Luzzaschi, aunque éste de Doulce Mémoire me parece el más convincente de todos. Véronique Bourin, Axelle Bernage y Christel Boiron son las damas y el acompañamiento, el preceptivo. Para disfrutar en soledad.

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