Senderos de gloria

Durante muchos años anduvieron los malagueños acercándose a Granada cuando querían ver buenos conciertos de rock. A día de hoy, en cambio, Málaga dispone de una oferta musical que moja la oreja y otros muchos apéndices a la nuestra. Con financiación pública los boquerones le han dado la vuelta a la tortilla y ahora somos nosotros los que envidiamos su agenda y hacemos kilómetros para escuchar buena música en directo. Un buen ejemplo de ello se manifestó el miércoles con el concierto de The Posies en Planta Baja. Aprovechando la visita de los míticos Big Star de Alex Chilton al Teatro Cervantes de Málaga, alguien debió proponerles a los verdaderos artífices de su resurrección que volvieran a una sala y a una ciudad por la que sienten especial simpatía, aunque sólo sea por la cantidad de veces que la han visitado.

El grupo de Seattle estuvo a principios de los 90 en la parrilla de salida colocado en inmejorable posición. Hubo un momento en que, conseguida la pole, podían tocar la gloria con las yemas de los dedos. Era la época en que Froasting on the beater (DGC, 1993) y los irresistibles singles que se extrajeron de aquel mítico álbum sonaban en garitos de todo el mundo y el grupo parecía destinado a comerse el mundo desde las alturas. Pero los caminos del rock son inescrutables y, como ocurrió antes con los Dream Syndicate, no pudieron o no supieron aprovechar la situación, y su consideración se fue diluyendo como un azucarillo en un café con leche humeante, hasta convertirse, como también le pasó a Steve Wynn, líder de los Dream Syndicate, en figuras de culto respetadas por la afición pero sin gran repercusión masiva.

Instalados pues en un pseudo amateurismo que los amantes de la música cercana deben agradecer, pues el auténtico significado de amateur es el que ama lo que hace y en ese sentido la definición les cuadra al dedillo, los legendarios Jon Auer y Ken Stringfellow, esta vez sin más aditivos, aunque con sus guitarras enchufadas y no acústicas, se dispusieron a disfrutar sobre el escenario de la sala reproduciendo un repertorio, el de The Posies, que por lo visto dejó marcada a una generación de fieles aficionados granadinos. Sin la locuacidad que mostró la última vez que lo vimos por la sala en solitario, Auer dejó el protagonismo a Ken y éste a las armonías que juntos son capaces de desplegar con sus hermosas y conjuntadas voces. Sólo era cuestión de esperar para que cayeran Dream all day o Solar sister. Antes, Dani Llamas, alma de G.A.S. Drummers, había demostrado que no sólo sabe dotar de energía sus canciones al frente de su grupo, sino que solo con una guitarra de palo domina el arte de saborearlas y extraer de ellas toda su riqueza melódica. En eso, la noche vino sobrada.

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