Siniestro Total, la incombustible máquina de rock

  • Se presenta un fin de semana musicalmente variado y con diferencias radicales: íntimos y salvales

Nadie lo hubiera dicho entonces. Nadie podría haber pronosticado que acabarían convirtiéndose en una de las grandes bandas de rock en español pero el caso es que más de treinta años después de aquellas primeras e irreverentes canciones es justamente en eso en lo que se han convertido, con total merecimiento. Entonces era diferente porque contra lo que ellos disparaban era, precisamente, contra las grandes bandas de rock entre otras cosas. Sus canciones son hoy clásicos del pop español pero en 1981 las iban soltando con cuentagotas en los pocos programas que se atrevían a emitirlas. Se ponía una, Ayatolah!, por ejemplo, y si a los pocos días no había pasado nada, si ninguna autoridad gubernativa se había dado por aludida y nadie se había molestado en clausurar la emisora, prohibir el programa y encarcelar al locutor, entonces, y solo entonces, se ponía la siguiente. Las tetas de mi novia, o Los chochos voladores, por ejemplo. Porque aunque hoy parezcan inocentes, en los primeros ochenta pasaban estas cosas. Ahí está el caso de Las Vulpes, sin ir más lejos, que aunque suene a ciencia ficción en 2014, se cobró incluso alguna dimisión. Nadie había escuchado por aquellos años unas letras tan descaradas e insolentes como las que escribían Siniestro Total. Iban de punkies pero en lugar de mostrarse iracundos se tomaban todo a chufla; fingían burlarse de sus mayores pero en realidad poseían una basta cultura rockera que tras el sarampión del punk y del oleaje de la movida emergió para infiltrarse en su cancionero. Y así hasta hoy. Siniestro Total vuelven a Granada y esta noche estarán tocando en la sala El Tren a partir de las diez después de la actuación de Borriqueros, que oficiarán de teloneros. Muchas cosas han cambiado y no todas para bien. Menos mal que nos queda Siniestro Total.

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