Sorrentino echa un nuevo pulso a la mafia

  • El cineasta italiano aborda en 'Il Divo' los peligros del "poder más fuerte"

Paolo Sorrentino muestra en su nueva película, Il Divo, a un Giulio Andreotti convertido en una "especie de Jeckyll and Hyde", un hombre en la cumbre del poder, que tiene que enfrentarse a un "poder mucho más fuerte y peligroso, como es el de la mafia", explica el cineasta italiano.

Il Divo, premio del jurado en el Festival de Cannes, lleva a Roma, al amanecer, cuando todo el mundo descansa y un hombre está despierto, un hombre que prácticamente nunca duerme y que se llama Giulio Andreotti, un hombre culto y religioso que, a principios de los 90 y a sus 70 años se prepara para asumir su séptimo mandato como primer ministro de la república italiana.

Acaban de asesinar a Aldo Moro las Brigadas Rojas y el nombre de Andreotti es sinónimo de poder desde hace 40 años, incluso está dispuesto a presentarse a la presidencia de Italia, pero en su camino se encuentra con otro poder mucho más fuerte y pesado, el de la mafia, que le acusa en 1993 de estar relacionado con la Cosa Nostra.

El actor Toni Servillo es un magnífico Andreotti en la película de Sorrentino, de hecho este papel y el de pagador de la camorra que interpreta en Gomorra, de Mateo Garrone, le han servido para obtener el galardón al mejor actor de los Premios del Cine Europeo.

Paolo Sorrentino ya había trabajado con él en otras ocasiones y "tenía muy claro" que era Toni Servillo, "uno de los mejores actores italianos", el que tenía que dar vida a Andreotti, "porque el personaje era muy complejo y le iba muy bien".

"La transformación de Servillo en Andreotti fue muy sencilla, porque lo que buscábamos era que se pareciera por asonancia, no por semejanza; luego asumimos y aceptamos esos gestos tan característicos que realmente le describen", relata el cineasta.

Paolo Sorrentino, creador de películas como El amigo de la familia (2006), Las consecuencias del amor (2004) y El hombre de pie (2001), veía en Andreotti a un "personaje tan especialmente ambiguo y misterioso, que se prestaba muy bien a hacer una película".

"Ha sido -añade- uno de los grandes protagonistas de la historia de Italia y me interesaba contar la historia del país a través de él. Es una especie de Jeckyll y Hyde, que por un lado se muestra como un hombre tranquilizador y razonable, y, por otro, siniestro, con muchos secretos, secretos que puede sacar en cualquier momento de la chistera para amenazar a quien haga falta".

Sorrentino, que se quedó sin el Premio del Cine Europeo a la mejor película y director por la también "gran película" italiana Gomorra, de Matteo Garrone, asegura que Il divo "refleja también la idea del poder, es una especie de metáfora que indaga sobre las relaciones del poder".

En todas las películas de Sorrentino, que en estos momentos disfruta de una vacaciones y no está escribiendo nada nuevo, la ambigüedad, la soledad, la oscuridad... son protagonistas habituales, porque es su propia "visión de las cosas y todas las personas tenemos tantas luces como sombras".

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