Fuensanta 'La Moneta'. Bailaora

"Todavía me sigo viendo como una alumna"

  • La granadina gana el premio como mejor bailaora del 2009 de la Asociación Nacional de Críticos de Flamenco

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Fuensanta 'La Moneta', bailaora granadina, recibe hoy el premio Flamenco Hoy en el Gran Teatro de Córdoba, como mejor bailaora del año 2009 concedido por casi setenta críticos de flamenco de toda España, tanto de prensa como de radio, televisión e Internet. Tras un largo proceso de selección, quedaron como finalistas Rocío Molina, Lola Greco y La Moneta, alzándose esta última con el triunfo.

-Mejor bailaora del año según la crítica especializada. ¿Qué Le parece?

-Me parece que es un aliento, porque un premio es algo que siempre a uno le gusta recibir. Tiene dos caras; es un aliciente pero también es una responsabilidad. Ahora tengo que demostrar que de verdad me lo merezco. Acepto y asumo esa responsabilidad hace que me exija un poquito más. Además, siendo el premio de los entendidos, de los que nos critican, es doblemente valorado. Es un premio que tiene peso, y da categoría a quien lo recibe por quien lo da.

-En el 2003 ganó el Desplante, en el Concurso de La Unión, ahora, en el 2010 se te concede este premio Flamenco Hoy. ¿Y los siete años que quedan en el camino?

-Han sido siete años de trabajo constante, de esfuerzo, de dar salida a mis inquietudes y de no parar. Ha habido un proceso natural entre estos dos premios que creo que ha sido necesario. La evolución es evidente.

-El año pasado presentó en Madrid 'De entre la luna y los hombres', compartiendo esos días espacio con Eva Yerbabuena y Sara Baras, que también estrenaban en la capital. ¿Cómo fue su aventura en el Teatro de la Zarzuela?

-Fue una experiencia muy importante. Porque hablamos de Madrid, hablamos del Teatro de la Zarzuela… Supongo que ha tenido más repercusión en mi persona que en mi carrera. A mí personalmente me supuso dar un paso más hacia delante. Era consciente, y ahora estoy segura, de estar en un lugar enriquecedor para mi carrera. Además llegó en un momento de reflexión, en el que me planteaba qué había hecho hasta ese momento y qué iba a hacer a partir de entonces. Lo que había hecho hasta ese momento estaba llegando a su fin y había que abrir puertas nuevas. De hecho, mi próximo espectáculo, que voy a estrenar en la Bienal de Sevilla, habla de esa sensación. Y nace en ese momento, en Madrid.

-¿Qué dificultades encuentras como bailaora sobre el escenario?

-Nosotros somos los que damos la cara y se supone que somos los que mandamos en el escenario, pero la verdad dependemos completamente de quien llevemos atrás. Se tiene que establecer una relación.

-Ha estudiado con Latorre, con Mario, con Juana, con Matilde… Ahora es usted la que da clases. ¿Prefiere ser alumna o profesora?

-Yo me sigo viendo como alumna. Creo que lo poquito que sé puedo trasmitirlo a gente que está en otro nivel y que vienen a mis clases porque me quieren o me aceptan como artista. Por eso, creo que puedo trasmitirles lo que sé, pero indudablemente soy alumna porque sigo aprendiendo de los maestros.

-¿Cuales son sus referencias?

-Siempre he tenido tres referencias, pero no son las únicas, Carmen Amaya, Manuela Carrasco y Eva La Yerbabuena. Han sido para mí espejos donde mirarme. Pero, curiosamente, con ninguna de ellas he dado clases. He aprendido de verlas, de lo que ellas trasmiten cuando bailan.

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