La evolución artística de gustavo Torner

Torner, la geometría como metáfora de la razón

  • El Centro Cultural CajaGranada y el Carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta acogen la exposición 'Naturaleza y razón', centradas en dos etapas del artistal Centro Cultural CajaGranada (Puerta Real). De lunes a domingo, de 11 a 14 horas y de 18 a 21.30 horas. Fundación Rodríguez Acosta, de lunes a domingo de 10 a 14 y de 18 a 20.

Dijo ayer Gustavo Torner que eso de llegar al cogollo del arte es como alcanzar el interior de una manzana: sus pepitas. Puede parecer muy sencillo y resultar al final toda una proeza. Lo cierto es que el artista alcanza en su obra una suerte de culmen sinfónico en el que suena una forma de pensar cercana al trabajo de los antiguos alquimistas. Fórmulas matemáticas unidas al misterio del arte.

El conquense expone en el Centro Cultural CajaGranada Torner: Naturaleza y razón. 1995 Fotografías. 2005. Gouaches y esculturas, un conjunto de pinturas, esculturas y fotografías que se centran en dos etapas de su trayectoria. Naturaleza, contenida en las treinta fotografías del artista de 1955 -catorce de ellas sólo se habían expuesto en dos ocasiones con anterioridad-. Y la razón, que se vislumbra en las pinturas Ni orden ni caos y en las esculturas Complementario torcido, ambas series realizadas mediante procedimientos matemáticos y estudios de geometría en 2005.

Dos polos equivalentes que funcionan en un pensamiento único y multitud de técnicas diferentes. Una de sus características principales, como destacaba el crítico Fernando Zóbel de su obra respondiendo a aquellos que criticaban la falta de estilo en el artista: "Torner no tiene un estilo de hacer, sino un estilo de pensar ".

Rocas, cortezas de árbol o muros encalados comparten protagonismo en la exposición con pinturas que diseñó específicamente para una exposición en la Abadía del Monasterio de Silos y piezas surgidas de la matemática pura.

Como destacó ayer durante la presentación de la muestra el comisario, José María de Francisco, "proponemos una doble aproximación, una actualización, de la recepción de la obra de Torner con una nueva dimensión. Por un lado, las fotografías que realizó audaz en 1955 cobran ahora toda su intensidad con las nuevas técnicas. Vuelan por encima del tiempo". Por otro, explicó, confirma la auténtica actualidad de obras 'separadas' por cincuenta años pero bajo las cuales siempre permanece, como oculto, el pensamiento más científico y abstracto de Torner.

La geometría como metáfora de la razón. La unión inseparable del pensador y artista que es Torner, unido a su faceta como observador y amante de la naturaleza. Quizá tenga algo que ver su formación profesional como Ingeniero de Montes. Su idea de que el objeto en sí mismo, por su propia materialidad, su simple estar, posee ya un valor.

Un trozo de madera en medio de la nada puede ser en sus cuadros el objeto más bello y trascendente del mundo. Un espacio del suelo contener caricaturas. Un enredo de matojos secos llevar a la conmoción total... Indiscutiblemente provocadoras. La obra trasciende los parámetros del sujeto y del tiempo.

Para Torner, "en el momento en que una obra de arte es entendida del todo, ya no es una obra de arte". La suya sigue siéndolo. Lo es porque antes de que alguien trate de encontrarle una lógica ya ha conseguido emocionar. Se produce ante ella, una extraña melodía que produce el silencio absoluto de una cosa que es mucho más cuando alguien la piensa.

Miguel Rodríguez-Acosta, presidente de la Fundación Rodríguez-Acosta, que organiza junto con CajaGranada la exposición, afirmó que Torner "es uno de los grandes de España y del mundo entero que realiza una actividad múltiple y diversa como pintor, fotógrafo, escultor o decorador, cuya plenitud artística podemos observar en la muestra". "De él se podrían hacer otras veinte exposiciones distintas, con una vigencia absoluta bajo el denominador común del refinamiento y la excelencia", resaltó Rodríguez-Acosta.

Lo importante es que con Torner pasa lo inesperado. Como aparece en la exposición en una cita de su admirado Heráclito de Éfeso. "Si uno no espera lo inesperado, no lo encontrará, pues es difícil de escudriñar y de alcanzar".

Multitud de prismas que nacieron cuando irrumpió en la modernidad de aquella España de los sesenta. Desde entonces, nunca se ha separado de ella. Tampoco de la vigencia de que habló Rodríguez-Acosta y que hace que las fotografías de mediados de los cincuenta se muestren ahora totalmente diferentes. Para el propio Torner, el tamaño y el papel hacen que sean diferentes y cambien sus posibilidades artísticas. "Estoy realmente sorprendido del resultado. Verlas editadas cincuenta años después con otro formato diferente las potencia". Verlas en Granada, mucho más. Es la ciudad, dijo, "donde he tenido más colaboraciones".

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