Toronto llena sus ojos de lágrimas con Coppola

  • Ralph Fiennes aportó las risas a la quinta jornada del festival y Madonna la música

Si los primeros días de TIFF estuvieron dominados por los actores, ayer el Festival de Toronto quedó en las manos de los directores que llevaron a la XXXVI edición del certamen sus últimas obras. Fue un día completo, con directores que están de vuelta de todo, como demostró Francis Ford Coppola, otros ambiciosos como Luc Besson, actores que debutan como directores, como Ralph Fiennes, y cantantes que dirigen (Madonna).

El veterano Coppola estableció el tono desde el principio del día con una conversación franca y emocional sobre lo divino y lo humano de su historia como realizador. Con lágrimas en los ojos, Coppola (El Padrino, 1972, Apocalypse Now, 1979, Rumble Fish, 1983, Tetro, 2009) reveló cómo su última película, la que estrenó en este festival, Twixt le sirvió para bucear en una de sus mayores penas, la trágica muerte de su hijo mayor, Gian-Carlo, en un accidente.

"No me di cuenta de que me llevaría (la película) a algo que nunca había admitido. Todo padre siente que es responsable por lo que puede pasar a sus hijos. Y no me di cuenta de cuánto me sentía responsable personalmente por lo que pasó hace 24 años. Debería haber estado allí", dijo Coppola con los ojos vidriosos. Un Coppola filosófico también expresó la comodidad con la que afronta en la actualidad sus proyectos, después de recibir varapalos durante años por filmes que ahora son considerados obras maestras. "Una de las cosas que oigo más frecuentemente es que los filmes que hago ahora no son tan buenos como los de hace 30 años. Mi respuesta es que hace 30 años, los filmes que piensas que son tan buenos no fueron recibidos bien" dijo el director.

En el diván de las confesiones, Madonna, que llevó a Toronto su segundo filme como directora, W.E., sobre Wallis Simpson, la mujer que provocó la abdicación de Eduardo VIII, tampoco se quedó atrás. Reconoció que su carrera como directora todavía no está al nivel que la de cantante. Y que lo que más le gusta cuando dirige es terminar de vestir a sus actores para poder tocarles: "Uno de los rituales más importantes era ayudar a terminar de vestir a los actores o actrices. Me gustaba ponerles los toques finales y sentir una conexión con ellos antes de empezar a rodar. Ponerles los collares y pulseras, ajustar sus peinados y vestidos. Básicamente buscar una excusa para tocarlos era mi ritual" dijo. También reveló que, durante el rodaje de W.E., para animar a los actores durante los momentos de lluvia sacaba la guitarra e improvisaba canciones.

Quien no parece improvisar es Ralph Fiennes como director. El actor británico, conocido por The English Patient, entre otras películas, exhibió su buen humor junto con sus compañeros de reparto, principalmente el escocés Gerard Butler. Butler reveló que él y Fiennes ensayaron "mucho" una escena de la película, una pelea que, según Butler, "es lo más cerca que he vivido a una experiencia homosexual". El día estuvo redondeado por la presentación de The Lady, la visión del director francés Luc Besson de la activista birmana y ganadora del premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

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