Música

Totó Fabris lleva 'Basura, qué hermosura!' a Nueva York

Imaginar la vida acompañada de una banda sonora podría hacer más llevaderos algunos días. "La música está en todas partes: puede escucharse en la excavadora de una obra en mitad de la calle o en la cocina, que está repleta de sonidos". Sólo hace falta una pizca de inocencia y mucho optimismo.

Totó Fabris y Arturo Cid han creado una obra que tiene mucho de esos ingredientes. Viajarán con ella el próximo 17 de mayo al Cervantes de Nueva York, pero antes, esta tarde, la representan en Granada en el Isabel la Católica. Basura, qué hermosura! parte de dos músicos que hacen teatro o, lo que es lo mismo, dos actores que hacen música a través de objetos como latas, botellas de plástico o tubos eléctricos. Vale todo. Desde una botella de agua a una lata de conserva. La diferencia con el resto de espectáculos que utilizan instrumentos de la vida cotidiana en el escenario es que ellos no los manipulan. "Hacemos sonidos con las cosas tal como son".

La obra cuenta la historia de dos personajes que se encuentran en un parque, un científico loco -Otto Van Toschen- y un músico en paro -Bartolino Fraschetti-. A partir de ese encuentro fortuito, ambos deciden entretenerse con lo primero que encuentran en la basura. Con la ayuda de un invento de Otto, una máquina del eco a la que le cuesta funcionar, descubren que la música permite hacer volar la imaginación hasta donde uno desee.

Una vuelta al mundo en instrumentos inimaginables: a Brasil, por ejemplo, se puede ir con latas de conserva; a Cuba, con botellas de plástico; a la jungla africana, con tubos eléctricos... A la gran ciudad, con los sonidos de la voz y las manos. Un espectáculo internacional que aglutina samba, son cubano, funk, scat o rap. Dividida en dos partes, la primera tendría más que ver con la dramaturgia. En ella, se desarrolla el diálogo entre los dos inquietos personajes y se presenta la situación. En la segunda, cobra protagonismo la música.

Basura, qué hermosura! comenzó como concierto didáctico en el año 2003 con una gira de la mano del Circuito Andaluz de Música y terminó convirtiéndose en teatro musical en el Festival Internacional de Teatro para Niños, con el especial premio que lograron Fabris y Cid en Bucarest. El montaje fue diseñado para adaptarse a formatos como un aula o un teatro.

Ahora viaja hasta el Instituto Cervantes de Nueva York. Algo que, dice Fabris, "nos ha sorprendido. Nos agrada poder presentarla en diferentes contextos". No sólo en lo musical, sino también en la temática, el espectáculo cala especialmente entre los más pequeños: "Muchas veces se tiran cosas a la basura que pueden tener diferentes usos". El reciclaje, hoy tan necesario, está presente a lo largo de la obra.

¿Cómo tocar jazz con un objeto encontrado en un cubo de basura, por ejemplo? "Con un tubo eléctrico largo... es un instrumento que permite una melodía que podría integrarse en el jazz". Siempre pensando en nuevos proyectos, Totó Fabris prepara junto a Teresa Lujánuna nueva obra musical, esta vez en verso, que está ambientada en el siglo XVI y que promete: "Parte de una historia de amor en la que no falta el bufón".

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