Umberto Eco cree que el formato de libro no desaparecerá nunca

  • El escritor italiano, que ayer recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, cree que los medios de comunicación sí corren peligro por exceso de información

El escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, que ayer recogió en Madrid la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, considera que el libro impreso no desaparecerá ni será sustituido por el electrónico. "No nos podremos librar de los libros", dijo. "Hoy he visitado la Biblioteca Nacional y he visto libros de quinientos y mil años; sin embargo, no sabemos cuánto puede durar un disquete de ordenador. Yo no podría leer a Proust en digital, sería imposible", aseveró. Y una cosa tiene clara: "Si yo tuviera que dejar un legado para el futuro, lo dejaría en libro, no en digital".

Pero respecto al periódico, no se mostró tan optimista. "A mí, me gusta abrir las hojas del periódico (es un lector empedernido de la prensa mundial) tomando el café por la mañana, pero ya no tengo claro que eso sea lo que piensa mi nieto".

"La amenaza de la libertad de prensa", argumentó el profesor, "ya no tiene que ver con dictadores o con censuras. Sabemos que está la Rusia de Putin o Corea del Norte, pero eso no pasa en la mayoría de los países. Para hacer un periódico hacen falta 40 páginas de publicidad y el periódico está obligado a conseguir muchas noticias para sobrevivir, y no están dispuestos a librar la batalla. Hoy hay una censura por exceso de información".

Eco también se refirió al presidente italiano, Silvio Berlusconi, de quien dijo que no le regalaría ningún libro porque "él mismo ha dicho que no lee desde hace veinte años", pero, "vistas sus últimas noticias, sí le regalaría 'Lolita, de Nabokov".

Sarcástico y simpático, Umberto Eco, uno de los intelectuales más reconocidos de los últimos tiempos, con más de cincuenta libros a su espalda y con centenares de artículos y traducciones, mantuvo un encuentro con la prensa horas antes de recibir este galardón, que poseen otros intelectuales y creadores como Carlos Fuentes, Pierre Boulez, Antoni Tápies o Francisco Umbral.

Y a la pregunta de qué es lo que pasa con los italianos, que mantienen en el poder a Berlusconi, el autor de El nombre de la rosa contestó categóricamente: "No pasa nada. Los italianos están todos así; primero apoyaron al fascismo. Lo abandonamos cuando ya había un millón de ciudadanos muertos. Luego aguantamos cincuenta años de democracia cristiana, y ahora se vota a un personaje que cuenta chistes y se muestra como un caudillo. Ahora hace falta que Berlusconi haga morir a un millón de italianos, pero yo estoy viejo para ver eso, y si esto sucede me exiliaría en España", explicó con humor.

El autor de El péndulo de Foucault también se mostró pesimista con el futuro de la televisión pública. "En Italia no existe, porque está bajo el control de Berlusconi, por tanto se ha convertido en privada", señaló.

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