"En Estados Unidos tienen una imagen distorsionada del flamenco"

  • El pianista granadino Sergio Pamies confirma esta noche con un concierto en el teatro CajaGranada lo bien que funcionan juntos el flamenco y el jazz en su 'Borrachito'

Ha sabido sacarle el quejío flamenco a su piano y convertir cada una de sus notas en una auténtica fiesta. Borrachito, el segundo disco del pianista granadino Sergio Pamies, retoma la frescura de su debut con Entre amigos para ir un paso más allá sacándole todos los colores posibles al jazz.

-Escuchar a gente como usted hace pensar que el piano es el instrumento más versátil del mundo, ¿es así?

-El piano tiene la gran ventaja de ser melodía, armonía y percusión al mismo tiempo. Obviamente el reto es que una melodía pueda tener la capacidad de expresión de una voz o un viento, pero la ventaja es poder combinar todo al mismo tiempo, de manera que para componer es un instrumento esencial.

-¿En qué momento se empezó a sentir atraído por el flamenco? ¿Qué le llamó entonces la atención para ir explorando esos sonidos?

-Mi atracción tanto por el flamenco como por el jazz viene de tan lejos que no lo sé exactamente. Mis recuerdos son de estar en casa y escuchar del tocadiscos de mi padre a Louis Amstrong, otro día Thelonious Monk, Camarón, Tomatito, Irakere (Chucho Valdés & Paquito de Rivera), Tom Jobim... El flamenco fue la primera música en mi adolescencia que me despertó la actitud de fan sobre todo Ketama.

-¿Cómo es el quejío de un piano?

-El reto de un pianista es conseguir ser igual de expresivo que una voz. Cuando quiero ser expresivo trato de imaginar el cante o la guitarra si estoy tocando flamenco, y si toco jazz a veces pienso en una trompeta, un saxo o una voz. Incluso diría que hasta pienso en músicos en específico como Miles Davis, John Coltrane o Nat King Cole.

-¿Y qué tal conviven flamenco y jazz? ¿Se dejan bien espacio el uno al otro en sus canciones?

-Son dos músicas que tienen muchísimo en común. Si hacemos la comparación con las lenguas, un flamenco y un jazzman tocando juntos son como un africano y un brasileño que hablan con signos y se entienden perfectamente. Son dos lenguajes diferentes que se entienden entre sí porque tienen su origen en la improvisación, en el ritmo. El espacio, como en una conversación, depende de los músicos, del respeto que se profesen y de la capacidad de interactuar.

-¿Qué tiene el flamenco que atrae tanto fuera de España? ¿Qué visión se tiene de él en lugares como Estados Unidos ?

-Cualquier música pura despierta el interés de otras culturas. Cuando la música es tan pura y rica como el flamenco, evidentemente tiene una capacidad de transmitir y de emocionar que llama la atención a cualquiera. En Estados Unidos diría que tienen una imagen distorsionada del flamenco y de lo español en general... Lo confunden con México, Colombia; los San Fermines y la paella con los tacos... Pero, por experiencia, hay países donde te sorprendes del grado de atención y pasión que profesan al flamenco, como República Checa, donde he tenido experiencias maravillosas en las diferentes visitas que he hecho con mi grupo.

-¿Cuál es el punto de partida para la composición de jazz con el piano? ¿Piensa en el resto de los instrumentos que le acompañarán?

-Realmente puede suceder cualquier cosa. A mí me gusta escribir sabiendo para qué músico escribo, porque de ese modo sé qué características me ofrece y trato de escribir para sus voces individuales. También es bonito cuando, luego, por la circunstancia que sea, tocan esas composiciones otros músicos y te dan un nuevo enfoque. La vida de una canción se alarga cuando un músico nuevo da su visión de ella.

-Para Borrachito se ha rodeado de auténtico pioneros en la música fusión como Rubem Dantas. ¿Qué han aportado cada uno de ellos al resultado final?

-He tenido el lujo de contar con gente como Rubem, Antonio Serrano, Diego Amador, Pepe Luis Carmona o Christian Scott. Con esas colaboraciones simplemente buscaba realizar un sueño, todos ellos son artistas que admiro desde niño, a excepción de Christian, que tiene mi edad y es ya un fenómeno. Si estoy aquí es porque algún día músicos como ellos me inspiraron tanto como para querer dedicar mi vida a la música. Además de estos artistas los miembros de mi banda, que son geniales y grandes amigos, me aportan el equilibrio que busco entre flamenco y jazz.

-¿De qué se siente más satisfecho del resultado final de Borrachito?

-En Borrachito están mis vivencias de dos años muy importantes de mi vida. Dos años persiguiendo una idea que ya tenía en mi primer disco. Borrachito es una segunda entrega de mi proyecto Entre amigos y la satisfacción mas grande ha sido al verlo acabado comprobar que la música es exactamente la que yo imaginaba mientras la componía, en ese proceso por el cual me preguntabas anteriormente. Obviamente los artistas que me han ayudado han aportado la genialidad de la improvisación, pero el resultado global es la idea que me movió inicialmente a trabajar en este proyecto.

-¿Piensa en algo mientras está tocando el piano?

-Pienso mucho, tal vez demasiado, mientras estudio. Esa inquietud y búsqueda constante supongo que es lo que te ayuda a mejorar, pero cuando toco en directo trato de escuchar a mis músicos, disfrutar del escenario que es el mayor placer para el músico. Soy una persona muy sensible y como sé que una hora de escenario equivale a muchos días de estudio, trato de disfrutarlo.

-La portada de este nuevo álbum es una auténtica obra de arte... ¿Cómo consiguió la implicación de Javier Mariscal en el proyecto?

-Mi padre era dibujante de tebeos, pertenecía a la movida barcelonesa en la cual Mariscal era un gurú. Ellos son amigos de juventud y Mariscal es un artista que disfruta mucho de la música. Mariscal escuchó Borrachito a través de mi padre, y a partir de ahí surgió la idea. Yo admiro a Mariscal desde muy niño y es un placer que la portada de mi disco esté firmada por el mismo artista que dio vida a Chico & Rita.

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