Václav Havel hace balance en 'Sea breve, por favor'

  • El ex presidente checo revisa su trayectoria en un libro armado como una entrevista

"El auténtico valor de un político sólo se conoce después de que ha abandonado la política y se ha purgado de sus sucias batallas cotidianas", asegura Monika Zugstova, traductora de Václav Havel y del libro que revisa en un collage su trayectoria política.

Sea breve, por favor, título que alude a la tensa síntesis del pensamiento que exigen las intervenciones televisivas, sale al mercado con Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, que lleva editadas tres obras del dramaturgo, ensayista y ex presidente checo, incluidas sus cartas a Olga desde la cárcel.

"El caso de Havel es excepcional y sólo podía darse en una sociedad como la suya", subraya el filósofo Eugenio Trías, a quien estas páginas llevaron a pensar "en Manuel Azaña y en un país dividido", sin que pueda imaginarse otro similar, puesto que "la democracia, cuando se normaliza, paga el precio del desencanto y deja la épica atrás".

"Havel, enfermo de cáncer de pulmón, reserva ahora sus energías para su país y hace un mes estrenó en Praga una obra de teatro (Retirándose) mientras escribe otra", comenta Zugstova, que evoca su primer encuentro con él en una visita oficial en Barcelona, siendo Maragall alcalde, cuando fue presentada como su intérprete y Havel se interesó de inmediato por su trabajo. "Así es Václav Havel, intelectual ante todo, muy culto, incapaz de hablar dos minutos sin un pensamiento filosófico, muy humano, simpático y bromista juguetón", lo describe su traductora oficial, aunque cuando cayó enfermo, al poco de morir su primera mujer, quedó desolado. Trías señala que en este libro "transpira una herida, la de la separación de Chequia y Eslovaquia; Havel se encontró con esa problemática y con su resolución".

Zugstova señala cuatro etapas en la vida de Václav Havel (Praga 1936) que "conoció el totalitarismo con 12 años", quedó privado de la universidad "por pertenecer a un medio cultural mal visto por la dictadura del proletariado", pero trabajó de tramoyista, se contagió del teatro de vanguardia, y en los 60 escribió teatro del absurdo.

Disidente, activista desde la invasión soviética y uno de los impulsores de la Carta 77, se convirtió en conciencia de su pueblo, asumió en 1989 la presidencia de la República de Checoslovaquia y "quiso ser también la conciencia de Europa y del mundo occidental que tenía claro lo que quería y no le dejó".

Así resume Zugstova su trayectoria antes de llegar a la última fase actual de revisión y reflexión sobre sus etapas de presidente y finalmente ex presidente.

Son las reflexiones de este libro, organizado como una entrevista en EEUU de un incisivo periodista checo, que le hace "preguntas inconvenientes". En él Havel se interroga por su éxito en inculcar sus valores éticos y políticos y responde que ha logrado menos de lo que hubiera querido. "El pueblo checo, que lo criticó como se hace en democracia, ahora lo pone en su sitio -dice Zugstova- y lo reconoce como una gran figura que siempre se comprometió al máximo en todos los acontecimientos que vivió".

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