Vaivén se estrena con 'La felicidad en un dos por dos'

  • Miguel Ángel Moreno y Raquel Pretel presentan en Nívar un espectáculo familiar de danza, teatro y circo

Se conocieron en la compañía catalana de teatro Els Comediants. La artista granadina Raquel Pretel y el malagueño Miguel Ángel Moreno, conocido artísticamente como 'Bolo', han fusionado sus facetas artísticas -danza, teatro y circo- para enriquecerse, luchar contra el exilio artítico al que se enfrentan los artistas andaluces y ofrecer un espectáculo diferente.

La bailarina formada en Danza Española y Contemporánea y el artista de circo, fundador de Animasur y uno de los máximos exponentes de la compañía Rolabola, comenzaron a trabajar juntos hace unos años. Perfeccionaron las acrobacias y se marcharon a Argentina para aprender un poco de tango. Hasta que desembarcaron en Granada.

Afincados en la ciudad natal de Pretel, estrenan compañía -Vaivén- y espectáculo: La felicidad en un dos por dos. La dilatada experiencia de Moreno, que durante unos años estuvo al frente de la compañía Jastin Gigoló, les ha permitido contar con distribuidora, publicistas y demás recursos. Un largo camino recorrido y mucho esfuerzo han sido necesarios para que hoy se presenten en la plaza principal de Nívar a las 19.00 horas y estrenen su espectáculo, que también llevarán a El Apeadero el próximo sábado a las 22.00 y a Madrid el día 7 de este mes.

"El espectáculo habla de los problemas y las alegrías de una pareja que por fin encuentra su primer piso. Pero este piso es un muy pequeño, de unos siete metros cuadrados, lo cual conllevará una serie de situaciones que nuestros protagonistas afrontarán para buscar soluciones ocurrentes e ingeniosas a situaciones cotidianas como cocinar, tender la ropa, comer, dormir o pintar", explica Bolo. Contado entre el circo, la danza y el teatro, con objetos de casa, ritmos con ollas y sartenes, manipulaciones de objetos, danza acrobática y ritmo, La felicidad en un dos por dos habla de "las cosas que ocurren el primer día de ir a vivir a esa casa: felicidad, dudas, incomodidad...", añade la bailarina. Todo ello a través de números acrobáticos, de danza contemporánea, danza española, tango acrobático o salsa... Y sin diálogos; apenas dos minutos de narrador.

Aunque estos jóvenes artistas ven cumplida una de sus expectativas con el estreno de su espectáculo, aún les queda un largo camino para poder consolidar su carrera. En un ámbito artístico caracterizado por el desequilibrio entre el mercado y el talento, y que aún depende del sector público para subsistir, se enfrentan a los problemas que conlleva la distribución, especialmente en Andalucía.

"Pasa sobre todo en los municipios, donde no se gasta dinero en cultura. La respuesta es siempre la misma: por el caché que pedís contratamos a chavales de Educación Física que montan en zancos", señala Bolo. Y es que la falta de profesionalización del sector es uno de sus principales problemas junto al déficit de mercado y de gestores, la excesiva dependencia de las subvenciones públicas y la escasez de salas.

Aún así, el sector de la danza está "mucho más avanzado que el del circo", que ni siquiera cuenta con ayudas específicas. Y eso que, según pone de relieve, "en España, Francia, Alemania y Austria, el 60 por ciento de los espectáculos de calle de calidad son mayoritariamente de circo fusionado con otras artes".

Por su parte, Raquel explica que en Andalucía apenas hay compañías de danza, por lo que los bailarines se ven obligados a marcharse fuera. La artista, que se ha formado en el conservatorio profesional Reina Sofía de Granada, precisa que, además, las compañías de danza que residen en Andalucía con continuidad en su actividad dependen de una forma determinante de las ayudas públicas.

"La gente que proviene de la danza tiene una formación brutal, pero cuando salen del conservatorio no saben qué hacer con su vida. La única salida es ir a Madrid para entrar en un musical", destaca Bolo. En contraposición, explica que, por tradición, "en el circo tú te lo guisas y te lo comes: montas la carpa, pones los carteles y haces tu espectáculo". De esta forma, los artistas creen que el circo debe nutrirse de los aspectos positivos del teatro y la danza, como la profesionalidad, mientras que el teatro y la danza se tienen que nutrir de "la capacidad de los artistas del circo para buscarse la vida sin apenas tener nada".

Y es que el circo, debido a su "carácter rebelde" y a que ha sido tratado como "arte menor", ha tenido que aprender a abrise camino a pesar de los pesares. Que no hay sitio para entrenar o ensayar, se busca; que no hay dinero para la producción, pues se imagina; que no hay funciones, las soñamos. Porque eso sí, "siempre hay y habrá público", afirma Bolo.

Al hablar del circo en Granada, a los que viven de cerca este mundo les sigue viniendo a la cabeza el tristemente famoso Circo del Arte "con toda su parafernalia, sus carpas, su material, su Miliki, sus bonitas caravanas de madera y cómo no, su Antonio Albadalejo, ese hombre de negocios que lo regentó como el que regenta un cortijo", critica el malagueño.

Desilusiones aparte, los artistas esperan alcanzar cierta proyección con Vaivén, de forma que dentro de unos años puedan ofrecer producciones más grandes y con más artistas. De momento, se conforman con ir "paso a paso", conscientes de que "en este mundo hay que ir haciendo las cosas poco a poco". De momento ya cuentan con varias funciones cerradas para esta temporada, lo que supone el mejor augurio para estos jóvenes que se abren camino en un mundo difícil pero hermoso.

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