'Van Gogh Alive'El retrato de un genio

  • Una muestra en el Pabellón de la Navegación traduce a imágenes en movimiento el legado del pintor de 'Los girasoles'

Son muchas las razones por las que Vincent Van Gogh (Zundert, Países Bajos, 1853 - Auvers-sur-Oise, Francia, 1890) sigue atrayendo poderosamente a los espectadores. Quizás porque este artista autodidacta y prolífico, que no se dedicó al arte hasta los 27 años pero creó febrilmente durante la última década de vida, le ganaría la partida a su tiempo: sus coetáneos no intuyeron que sería recordado como uno de los grandes maestros de la pintura y despreciaron su libertad y su audacia, su marcado cromatismo y su trazo personalísimo, todos esos rasgos que hacen hoy del neerlandés un genio único y reconocible por todos. Van Gogh conmueve también en el dolor de su historia personal, en sus problemas psiquiátricos y en esa intensa emotividad por la que se cortaría el lóbulo de la oreja en una discusión con Gauguin y por la que ingresaría en el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence. Estremece toparse con una confesión desesperada en la que el creador vaticina no sin dudas un desenlace feliz a sus desvelos: "No puedo cambiar el hecho de que mis cuadros no se vendan. Sin embargo, llegará el momento en el que las personas reconocerán que valen más que el precio de las pinturas utilizadas en ellos", se ilusiona. Ironías del destino: lo dice uno de los autores que mayores precios consigue actualmente en las subastas.

Las dos caras, las del hombre en lucha consigo mismo y el genio que revolucionaría los esquemas del arte, se encuentran estos días en la muestra que alberga el Pabellón de la Navegación de Sevilla, Van Gogh Alive, una iniciativa organizada por Grande Exhibitions y Nomad Art que traduce la célebre producción del autor en toda una experiencia sensorial para los visitantes. Gracias a la tecnología, unas 3.000 imágenes en movimiento logran que obras tan admiradas como Trigal con cuervos, El dormitorio en Arlés o La noche estrellada cobren vida en una gran sala donde las proyecciones inundan el suelo y las paredes.

La muestra, que se ha visto por todo el mundo, tiene en Sevilla su primera parada española

Mientras se desgranan los escenarios en los que transcurrió su breve vida, lugares como París, Arlés, Saint-Rémy y Auvers-sur-Oise, la grandeza de este visionario convive con la debilidad de la persona: sus citas se suceden en las pantallas al mismo tiempo que sus cuadros. "Puse mi corazón y mi alma en mi trabajo, y en ese proceso perdí el juicio", admite. "Desearía que me aceptaran como soy", llega a decir. La "criatura sufriente" que confía su vida al "poder de crear" encuentra una suerte de espiritualidad en el paisaje y la noche iluminada. "Cuando tengo una necesidad terrible de -debo decir la palabra- religión, entonces salgo y pinto las estrellas", asegura. No sólo cree en la pintura, también en el verbo. "Hay tantas personas", lamenta, "especialmente entre nuestros amigos, que creen que las palabras no valen para nada. Al contrario, ¿no es verdad que decir bien una cosa es tan interesante y difícil como pintarla?", se pregunta un autor que compartió sus estados de ánimo y sus impresiones sobre la vida en numerosas cartas, la mayoría de ellas dirigidas a su hermano Theo.

Van Gogh Alive es, según sus responsables, la exposición multimedia más vista del mundo, pero hasta ahora no se había programado en España. Ha pasado por destinos tan variopintos como Bogotá, Budapest, Moscú o Tel Aviv, y en Roma, por ejemplo, se convirtió en todo un fenómeno en su estancia en el Palazzo degli Esami, en el Trastevere. Sevilla es la ciudad número 36 en la que se exhibe esta propuesta, que simultáneamente puede visitarse en otros lugares como Abu Dabi, Verona o Atenas. "Eso nos dice mucho de lo atractivo que es Van Gogh en el mundo", comenta Rob Kirk, director de exposiciones de Grande Exhibitions, una empresa australiana que ha diseñado citas similares sobre Da Vinci o Alicia en el país de las maravillas. Para Kirk, que inauguró la muestra con la primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla Carmen Castreño y la consejera de Educación Sonia Gaya, Van GoghAlive propone "una nueva forma de ver el arte" y rompe "esa barrera existente con la gente que no visita las galerías y museos". Sus promotores ven en este modo de divulgar a Van Gogh una plataforma para despertar la curiosidad del público, "el deseo de saber más" sobre uno de los creadores fundamentales de la Historia del Arte.

"Durante más un siglo las obras de Vincent Van Gogh se han expuesto en los museos más prestigiosos del mundo, pero nunca de esta forma. No es una exposición de arte corriente, sino una experiencia multisensorial que combina imágenes, movimiento y sonido que envuelve al visitante y le hace vivir el arte de una manera única y distinta", presumen los organizadores. Así, en La noche estrellada se mueven las constelaciones, en Trigal con cuervos los pájaros alzan el vuelo, en los Autorretratos los espectadores albergan la sorprendente impresión de adentrarse en la mirada compleja y torturada del pintor.

Antes de esa sala diáfana donde se produce el milagro de la obra en movimiento, Van Gogh Alive propone un recorrido de carácter didáctico por la vida y la obra del pintor, efectuado, como en exposiciones convencionales, a través de paneles explicativos. En uno de ellos se detalla la atormentada composición de Trigal con cuervos, que Van Gogh abordó al final de sus días, víctima de la depresión que le llevaría a pegarse un tiro. La obra, se dice, "muestra una mente muy perturbada. Sugiriendo su abatimiento o incluso su inminente muerte, el propio Van Gogh la describió como un reflejo de su gran tristeza y extrema soledad". El genio, de nuevo, en un insondable y reconocible desvalimiento.

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