Crítica de Cine

Venezuela para festivales

desde allá

Drama, Venezuela-México, 2015, 93 min. Dirección: Lorenzo Vigas. Guion: Lorenzo Vigas y Guillermo Arriaga. Fotografía: Sergio Armstrong. Intérpretes: Alfredo Castro, Luis Silva, Jericó Montilla, Catherina Cardozo, Jorge Luis Bosque, Greymer Acosta, Auffer Camacho.

Si los centenares de miles de españoles a los que parece preocupar tanto la situación en Venezuela se acercaran a ver esta película, seguramente cosecharía unos estupendos resultados de taquilla. Pero mucho me temo que el interés en el país latinoamericano no va más allá de los telediarios y la campaña electoral, así que el cine o la cultura, como casi siempre, pueden esperar… eternamente.

Si algún espectador despistado pasa por la sala donde se pone Desde allá, ganadora por cierto del último León de Oro en el Festival de Venecia, opera prima de Lorenzo Vigas con guion del mexicano Guillermo Arriaga (Amores perros, Babel), encontrará tal vez algunas claves de esa Venezuela deprimida, convulsa y escindida entre ricos y pobres, aunque no sea el suyo un discurso abiertamente social.

No obstante, habrá quien pueda hacer la lectura del filme en esas claves, ya que nuestros dos protagonistas, un siniestro protésico dental de mediana edad (inquietante, como siempre, el chileno Alfredo Castro, habitual de Pablo Larraín) y el joven de la calle al que intenta seducir a golpe de billetes y talonario (Luis Silva), se retan, unen y separan mediante un particular esquema de recelo, atracción y rechazo por los respectivos universos de cada uno que tiene algo de diagnóstico de clase.

Con todo, Desde allá busca hacerse fuerte en su método de puesta en escena, que encierra en su formato panorámico y de foco difuso a unos cuerpos opacos y resistentes que transitan los espacios sin apenas aire, incluso en los contados momentos en los que la cámara sale a las calles de Caracas para que los veamos integrados en un paisaje siempre amenazante e indefinido.

Vigas parece confiar tanto en su método elíptico y silencioso que a veces podemos llegar a perder el hilo, los giros y motivaciones de su historia, apenas esbozada entre el relato edípico, la venganza planeada y un deseo homosexual connotado de dominación y violencia. Y para cuando la trama se precipita, tal vez no estábamos ya donde el director pretendía que estuviésemos.

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