'Veraneantes' en los premios Max

Veraneantes, la máxima favorita a los premios Max con catorce nominaciones, llega este fin de semana al teatro Alhambra. Miguel del Arco, director de la inolvidable Función por hacer, vuelve a las andadas reescribiendo el texto de Gorki. Una propuesta que se convierte en un diagnóstico lúcido de la España de hoy. Una crítica demoledora de las ansias de poder, de las frases huecas de uno y otro lado que se pone en escena esta noche a las 21 horas y mañana a las 19.

Todo el circuito teatral español sigue rendido ante el excelente trabajo que a partir del 'pirandeliano' Seis personajes… realizó Miguel del Arco junto a toda su banda, un espectáculo que acaparó literalmente la mayor parte de los Premios Max en su edición del año pasado. Vuelve ahora al teatro Alhambra para autoafirmarse en su trabajo de relectura de los clásicos contemporáneos, haciendo un trabajo modélico de heterodoxa fidelidad sobre un texto mítico de un escritor mítico; y compensa comprobar como, trasladando un ambiente histórico y retocando algunos personajes, el espíritu, incluso la estructura de una obra, no pierde su naturaleza agitadora.

Del Arco, con once primeras figuras y el público situado a cuatro bandas, describe aquí el tedio corrosivo de unos veraneantes en un lugar indeterminado del ¿Mediterráneo? Un tedio que no tiene tiempo para sutilezas, ni fe en cambio alguno, aunque tampoco energía para llevarlo a cabo. Su brújula es la incertidumbre y un furioso deseo por alcanzar algo incierto que llaman felicidad. Todo ello reflejado a través de una galería de personajes tales como un político en alza, un constructor, un músico sensible, un empresario prejubilado... Así hasta llegar a once personajes vinculados por lazos familiares o de amistad. Del axioma "el verano es un tiempo feliz", sólo queda claro lo que es el verano, explica Del Arco. "La medida del tiempo y la felicidad son tan subjetivas y admiten tantas interpretaciones como personas quieran pensar al respecto", continúa.

La humanidad "progresa de una forma increíble", otro axioma "difícilmente discutible a no ser que uno se detenga en el verbo". "Progresar es la acción de ir hacia delante. ¿Vamos hacia delante? ¿Con respecto a qué? Progresar también es, siempre según la Academia, perfeccionamiento. ¿Qué estamos perfeccionando?", se pregunta el autor para citar a continuación a José Luis Sampedro, quien decía en una entrevista que "la humanidad ha progresado de una forma fabulosa pero nos hemos aprendido a vivir en paz, a convivir, a no matar al vecino". "Todas estas cuestiones nos llevaron a la obra de Gorki", apunta. "Cuando se estrenó en 1904, Rusia se agitaba con la idea de poder aceptar la utopía como base de todo progreso, de emprender una revolución que partiera de la dignidad del ser humano. Hoy sabemos el resultado de aquella revolución y nos permitimos pensar en ella, con cierta displicencia", reflexiona el autor, que se pregunta qué nos convierte en una sociedad moderna más allá del paso del tiempo y los adelantos técnicos.

La obra de Miguel del Arco, que llega este fin de semana al Teatro Alhambra, aspira a 14 galardones de las artes escénicas españolas

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