Crítica cine

Verbena en el lago

Jazz en el lago

Big Band de Atarfe con Sandra Morales & Damon Robinson. Fecha y lugar: 4 de julio. Paraje de la Ermita de los Tres Juanes de Atarfe. Aforo: 1.600 personas.

Ninguno de los asistentes que pasamos calor la primera noche de Jazz en el Lago, la del viernes, hubiéramos creído que la íbamos a echar de menos al día siguiente por culpa de otra de más bochorno, pero así fue. El aire parado y la altísima temperatura, incluso entrada la madrugada, hacían el ambiente irrespirable. Y contra todo pronóstico el sábado se superó el número de espectadores del día anterior, a pesar de la suspensión del principal atractivo del cartel, la del virtuoso guitarrista Stanley Jordan, que apenas dos semanas antes había anunciado la cancelación de las fechas que tenía contratadas en diversas plazas europeas, entre ellas la de Atarfe. Una parte considerable del público se enteró demasiado tarde, ya allí en el recinto, y decidió que la mejor opción era quedarse a pesar de todo. Así fue como todo el protagonismo recayó en la Big Band y en el menú de soul y rhythm&blues que había preparado para la ocasión, y que acabó por convertirse en poco más que una verbena algo más sofisticada de lo habitual.

Los premios que cada año otorga la organización, y que suelen oficiarse entre una y otra actuación, se entregaron al principio de la noche. Con algún representante de la nueva corporación, que esperemos que haya percibido la importancia del certamen y descarte su desmantelamiento, si es cierto el rumor sobre sus intenciones de darlo por finiquitado. Este año los galardonados fueron el periodista Javier Domínguez, al que se reconoció su labor como divulgador del jazz durante más de veinte años al frente del programa El Bulevar del Jazz, en la radio pública andaluza, y al músico, productor y también divulgador David Margam. El primero agradeció la distinción y señaló la importancia de este tipo de iniciativas. A Margam se le reconocía no solo su labor al frente del grupo Funkdación, del que fue fundador, sino también su trabajo de divulgación del jazz y el funk con su programa Funkmania Smoothjazz que se emite por emisoras de todo el país e incluso cuenta con seguidores en otros países de habla hispana mediante su difusión a través de la red.

Terminado el acto la maquinaria de la Big Band se puso en marcha y calentó motores con Pick up the Pieces para dar paso a continuación a los dos solistas que recrearían los más conocidos temas de la reina del soul, Aretha Franklin, y el genio Ray Charles, con el respaldo de un grupo de coristas, una especie de Raelettes (el trío de voces femeninas que acompañaba a Ray Charles) granadinas, formado por María Romero, Esther Arenas y Eli Hernández. En el papel de Aretha Franklin se encarnó Sandra Morales, vocalista habitual de la Big Band, y en el Ray Charles Robinson, que ese era el nombre completo del cantante de Georgia, el guadiforniano Damon Robinson. Ambos se fueron alternando con los clásicos de una y de otro, y así fueron cayendo las versiones más o menos correctas de (You Make me Feel Like) A Natural Woman, I Never Loved a Man (The Way I Love You), Hallelujah I Love Her So, la maravillosa I Say a Little Prayer, Chains of Fools, Unchain My Heart, Georgia on my Mind, Hit the Road Jack, Think, Respect, I Got a Woman, What I'd Say… Por ponerle alguna pega, tal vez hubiera estado bien incluir alguno de los muchos temas menos obvios de uno u otra intérprete. En cualquier caso, todos ellos eran números infalibles y archiconocidos del público que a falta de brisa tuvo que refrescarse con las ardorosas versiones de la Big Band de Atarfe.

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