Vikram Seth estrena siete poemas que nunca había leído en público

  • Enrique Morente estuvo entre el público para disfrutar del encuentro con el autor de 'Un Buen partido', que repasó sus viajes por China, Inglaterra o EE. UU. y apuntó que "todos somos accidentes de la historia"

El escritor indio Vikram Seth se presentó ayer en el Teatro Isabel la Católica junto al director del Hay Alhambra Festival, Peter Florence, y ante un público no muy numeroso pero variopinto.

Entre el centenar de butacas ocupadas, se podía encontrar algún enfervorizado lector de su novela Un buen partido, al que se podía identificar por su expresión de felicidad. También asistió algún artista ilustre. El cantaor granadino Enrique Morente estaba sentado en la tercera fila, equipado con sus auriculares de traducción simultánea. Al fondo, bajando la media de edad de la audiencia, una clase de alumnos de tercero de ESO del Granada College que ocupaban el gallinero pero ellos sin auriculares, que por algo son bilingües.

El autor de las exitosas novelas Una Música constante y Dos Vidas, le regaló a la atípica concurrencia siete poemas totalmente inéditos dedicados a los elementos. No los cuatro elementos del mundo occidental, sino siete, uniendo la tradición india y china. Los versos, que como anunció en repetidas ocasiones Peter Florence, interlocutor en la charla, no se habían "leído ni cantado nunca en público" sonaron rotundos.

Antes de recitarlos y quizá para vencer al peso del silencio, el autor indio se sirvió una segunda copa de vino de una coqueta botella de etiqueta azul y romboidal. La primera copa fue al iniciar la charla. A pesar de los inconvenientes de escuchar los versos en inglés y traducidos simultáneamente, Vikram Seth demostró su enorme pulso lírico. Con Tierra dejó ver las inspiraciones de los cantos chinos del siglo XVIII, mientras que en Madera, la onomatopeya más elegante se volvió corpórea en su voz, aunque mención aparte merece el poema Fuego.

El propio Vikram Seth pidió disculpas a las traductoras por su vehemencia a la hora de declamarlo. El poeta arrancó aplausos del patio de butacas. "Fuego, fuego, fuego,/ Deseo/ Me quemo de deseo, / Fuego, fuego, fuego, / Ardiendo como gambas jambolaya,/ Ardo tanto, me cuezo en una olla, / Me quemo de deseo / Fuego, fuego!" La chispa se encendió en ese punto cuando Seth recitó, casi a voces, su Fuego.

La poesía fue la primera inspiración del novelista y se nota en versos como los de Metal, en donde repasa la tabla de los elementos con un laconismo lleno de contenido. Acero, titanio, oro, platino y una puesta de sol cortada en dos que es "Cadmio rojo y naranja, cadmio amarillo y limón." Sobre las diferencias entre novela y poesía, el "maestro" -como lo tildó Florence-, expresó que los poemas no necesitan de la misma concentración. El proceso al imbuirse en una novela no le permite "dedicarse a nada más". El director del Hay también preguntó sobre su novela en verso The Golden Gate, de la que dijo que no tenía ningún verso al azar sin una gran carga de significado. Peter Florence concretamente hizo hincapié en la diferencias de estilo entre ese trabajo y sus otras novelas, más convencionales a priori. Seth explicó que en Un Buen partido o Dos Vidas huyó premeditadamente de usar siempre una "selección brillante de palabras, porque esas palabras no forman parte de la vida de sus protagonistas".

Sobre su azarosa vida, Seth fue tajante: "Todos somos accidentes de la Historia". Al principio, recordó, cuando estudiaba Demografía económica en China, siempre pensó que "debía haber algo más en la vida"... Al parecer, lo encontró.

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