Vocablos 'made in' Granada

  • Francisco Álvarez de la Chica lidera la publicación de un diccionario de términos exclusivamente granadinos

Si entablar una conversación o un diálogo es ya de por sí complejo, en según qué foros, en Granada, puede resultar aún más difícil por el empleo de términos tan genuinos que, si se desconocen, la comprensión puede resultar, cuanto menos, dificultosa. Pero también jocosa, si alguno de los conversadores emplea expresiones como, por ejemplo, esperrillao, para referirse a alguien sin ni un céntimo, o espercojao, que va limpio o arreglado. Álvarez de la Chica, secretario provincial del PSOE, quiso reunir esos términos, genuinamente granadinos, en un diccionario de granadinismos que ha llamado Las palabras del corazón.

En su afán por recopilar la cultura oral granadina contó con la colaboración -y la complicidad- del escritor Gregorio Morales y del poeta Nicolás Palma, quienes también firman el libro que trata de rescatar "las palabras genuinas, las que no se pronuncian en ninguna parte salvo en Granada, ésas que ya casi se han ido de nuestros labios o que se han ido totalmente", reflexiona Álvarez de la Chica, quien el año pasado sorprendió con la publicación de un poemario de haikus, género que cultiva y que teje en cualquier zona libre de un trozo de papel y que en algún momento recupera para darle forma.

Los autores han tenido en cuenta para la labor de compilación la elección de términos "exclusivamente granadinos", obviando las palabras con ligeros cambios fonéticos. Entre los vocablos seleccionados figuran empercudío -que no se lava-, follazas -bebida típica de la tierra resultante de mezclar vino dulce y gaseosa- o lavisca -que remite al comúnmente usado lavín: el sonido exclamativo procedente de la expresión ¡La Virgen!-.

Recordar las palabras recogidas en el libro es, según los propios autores que invocan un dulce nacionalismo, "sentirnos nosotros mismos. es recuperar una dignidad amenazada. es cuidar un monumento tan digno como aquellos de piedra que nos rodean y que tanto estimamos: la Alhambra, la Catedral, la Cartuja", porque, consideran, que esas palabras "son también grandes obras de arte" al ser "únicas". Y, desde otra perspectiva, recordar esas palabras, sostienen, "es también reconstruirlas, darles una nueva entidad, porque nunca o casi nunca se han escrito". Al hilo de esa reflexión y como dejan escrito en el prólogo: "Desenterramos las palabras granadinas de toda la vida y les infundimos nueva vida. Y las investimos de dignidad, porque ahora están también en un diccionario y se les rinde, en consecuencia, todos los honores".

Con el máximo respeto, los autores no desprecian el humor en las definiciones de los términos, que completan, a modo de buen diccionario, con frases utilizadas como ejemplos prácticos trasncribiendo los sonidos típicos con las letras que proporciona el abecedario. [¡Cusha con er tío, que'ha dao un dihcurso de doh horah y no ha disho na!, como ejemplo, elegido al azar, para ayudar a la comprensión del vocablo cucha, cuchi, apócope de escucha].

El libro, costeado por sus autores y con el que el secretario general del PSOE felicita las Navidades, ha sido colgado en una página web: www.palabrasgranadinas.es. Con ello, pretenden que sea un libro abierto, puesto que la web permite, no sólo el comentario de la ciudadanía, sino también que los visitantes incorporen nuevos vocablos que si son "genuinamente granadinos" se comprometen los autores a sumarlas a próximas ediciones del libro.

Y como dicen los firmantes de la edición, que defienden el hablar de los granadinos, su rico léxico, "si recuperamos nuestra forma de pensar, tal vez nos recuperemos a nosotros mismos y a nuestra tierra, una tierra que debe ser mucho más de lo que es, y menos de los que no es".

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