Voynich se estrena con un trabajo contundente, 'Matemáticapop'

  • La banda granadina grabó en Nashville su primer disco bajo la supervisión de la producción de Ken Coomer, que ha trabajado con formaciones como Lori Meyers

Apostaron por ellos mismos contra viento y marea. En unos tiempos en que nadie da un duro por un nuevo proyecto musical, y el único interés de los sellos discográficos es el de invertir sólo en productos seguros, decidieron pedir un préstamo que no saben cómo cubrirán e irse a un estudio de Nashville (Estados Unidos) para trabajar con el productor Ken Coomer. El resultado de aquel sueño arriesgado es Matemáticapop, un disco que sale hoy a la venta en toda España con el sello Dfx-EMI. La banda granadina Voynich, cuya página en myspace ha sido una de las más vistas en los últimos tiempos, ha dado el primer golpe sobre la mesa.

Voynich, nombre que alude a un famoso manuscrito del siglo XV o XVI, está integrada por Pepe Molina (guitarra y voz), Óscar Espín (guitarras) José Rubio (bajo) y Álvaro Sánchez (batería). Según sus miembros, el grupo está dividido en dos sectores bien enfrentados: el sector pop de Molina y Rubia, y el sector "tralla" de Espín y Sánchez. Eso es lo que hace que el sonido sea bastante peculiar.

"Se nota el beneficio de ese enfrentamiento porque las canciones tienen una estructura muy pop, con estribillos muy cuidados, pero luego están los efectos de pedales en las guitarras y la fuerza en directo", afirma Pepe Molina. "Nos suelen decir que en directo el grupo sorprende mucho".

Matemáticapop es un disco con diez cortes directos y muy viscerales. "Todas las canciones están hechas en torno a una misma época y tienen una misma temática: el sexo no explícito, las relaciones muy intensas que acaban mal, la imperfección de esas relaciones, las obsesiones, los amores tormentosos", dice por su parte el bajista, José Rubio.

El grupo comenzó la gira de promoción de su primer disco el pasado viernes y espera estar para este verano en los principales festivales del país. "El problema que existe en la música ahora", comenta Molina, "es que los circuitos de difusión están muy cerrados. Algunos locutores de radio se han convertido en verdaderas estrellas y son ellos los que deciden promocionar de pronto a determinadas bandas. Yo no entiendo cómo grupos como Vetusta Morla, que llevaban 15 años juntos con un disco que escribieron hace cinco, se convierten de pronto en el grupo más famoso del país", dice el cantante de Voynich. "Creo que ya no se valora la calidad de los grupos o las ideas que tengan, sino si le caen bien a un locutor de radio".

Voynich es una banda que, a pesar de haber fichado con una multinacional como Emi, ser distribuida por otra como Sony y haber grabado en Nashville bajo la supervisión de un importante productor, se las ve y se las desea, como la mayoría de los grupos ahora, para hacer con un hueco en el mercado o en las salas de conciertos.

"El panorama de ahora en España está algo emborronado", dice Molina. "Debería haber una criba, y debería ser el público quien hiciera esa criba". José Rubio, por su parte, lo entiende de otra manera: "Ahora estamos en un momento muy fértil de creación", señala. "Hay mil líneas por las que seguir, pero hay que saber cuáles son".

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