Vuelve, a casa vuelve

Como ya viene siendo tradición, Hora Zulú echa el cierre a su gira a finales de año y ante sus paisanos. A este paso sus conciertos granadinos van a convertirse en símbolos prenavideños como los adornos de los grandes almacenes, o el sorteo de la lotería.

En esta ocasión en una sala el Tren llena y con los contundentes Blindfall ejerciendo de notables teloneros. Después de más de 50 conciertos en los que han rodado su nuevo trabajo, Creer querer/Querer creer, la banda suena como un mecanismo infalible de relojería y con la precisión de un misil de última generación alternan los temas de este disco con los más coreados de sus álbumes anteriores.

Su sonido es explosivo, rotundo, descarado e incendiario. Y los textos subversivos y poéticos a un tiempo de Aitor Velázquez, andaluz militante, tienen la garra y la expresividad que muchos otros persiguen infructuosamente. No en vano, se miran sin remilgos ni complejos en algunos de los clásicos del cante jondo de la tierra. Por todo ello, Hora Zulú, con los medios de su parte o sin ellos, se ha situado con todo merecimiento como la banda granadina con mayor proyección tanto a nivel nacional como también internacional.

Así las cosas, se plantean la actuación en su tierra como una fiesta para ellos mismos y para sus fieles seguidores, de modo que plantearon una serie de apariciones estelares que fueron muy aplaudidas entre la concurrencia.

A las ya habituales colaboraciones de un Kike Jiménez superdotado de flow y ex compañero de Aitor en Lakademia, y de Ana María, hermana del guitarrista Paco Luque, que puso el quejío flamenco de raíz, hubo que añadir a los unos invitados Violadores del Verso, con Sho Hai, (aka Hate) con el micrófono y R de Rumba tras los platos para ejecutar Luego querrán y El rey de las cantinas ya en la recta final del concierto con un Alex Bedmar sin fisuras en el bajo y Javi Cordovilla entregado, que es toda una garantía con las baquetas.

Una vez más, la potencia del trash-metal sirvió de fondo a una personal manera de entender el hip hop y su fusión con otros géneros como el rock o el flamenco en una propuesta única e inimitable que Hora Zulú ha creado sin mirar ni atrás ni los lados. La recompensa a todo ello es el buen momento del que gozan y el reconocimiento obtenido fuera de aquí, sobre todo.

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