No se acaban las calles

  • Swingdigentes, un colectivo multidisciplinar, dinamita la dinámica tradicional de las actuaciones

Los que prefieran el factor sorpresa ya deberían tener su opción tomada para esta noche de viernes: acudir al show que ofrecerán Swingdigentes en la sala El Tren con su espectáculo Iros todos a la gorra. Es evidente que a sus artífices les van los juegos de palabras, pero todo tiene su explicación. Para empezar, la entrada es libre y el precio lo pone el propio público, cada uno según su percepción, a la salida. Resulta justo y además no parece una idea descabellada para combatir las dificultades que atraviesa el sector cultural, tanto los artistas como los profesionales que se mueven a su alrededor, técnicos, promotores, salas… e igualmente el público empobrecido por los varapalos de los gobiernos.

Todo surgió hace ahora unos tres años cuando varios artistas decidieron unificar varios espectáculos de música y de baile que se estaban desarrollando hasta entonces en la calle. El resultado fue un compendio de danzas urbanas como el break dance, el locking y el popping, que aportaban el componente visual a una base de jazz clásico, con una estética del swing de los años veinte y treinta al que incorporaron tintes de humor de la comedia gestual. Teatro, danza y música, todo en uno. La idea era trasladar la calle y las manifestaciones artísticas propias de su entorno a los escenarios, llevar su espíritu y su espontaneidad a las salas de conciertos. La idea funcionó y Swingdigentes presentaron su espectáculo en festivales de media Europa como el Urban Dance Theater 2012 de Innsbruck o el Linz Phasespektakel 2012, ambos en Austria, el Ferrara Busker Festival 2013 en Italia, el Macedonia Busker Festival 2013, el Novi Sad Street Festival, en Serbia, o el Iboga Summer Festival aquí en España. Igualmente pasaron por salas de Francia, Austria, Italia, Holanda, Bélgica, Hungría, Serbia, Croacia, Turquía… Como colofón a la experiencia y en su afán por fundir música y calle, el día de los inocentes del año pasado el grupo puso en práctica por primera vez su idea de dejar la entrada libre y pasar la gorra a la salida. Fue en una sala madrileña y el éxito que obtuvieron fue tal, con más de mil personas esperando entrar, que tuvieron que repetir al día siguiente. Ahora se encuentran en plena gira por las ciudades más importantes de la península expandiendo el hallazgo. No se extrañen si se los encuentran durante el día por la calle, su hábitat natural, reclutando espectadores.

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