Como alcalde vuestro que soy

  • El pasacalles de 'Bienvenido Míster Marshall', con el que abrió ayer el Retroback, demostró que hay mítines que nunca cambian

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Sobraron unos cuantos edificios y se echaron en falta más faralaes pero el pasacalles de Bienvenido Míster Marshall volvió a recordar que hay mítines que nunca cambian. Esta joya de Berlanga le vino ayer como anillo al dedo al Retroback para lucirse en la calle. Más de cien actores y un público entregado hicieron posible que la Europa que esperaba como agua de mayo aquel plan Marshall que traía dólares en la película pareciese la misma Europa deseosa hoy de un plan cualquiera que la levante. Granada no es Villar del Río. Ni siquiera el Villar del Río de entonces -Guadalix de la Sierra- sería ya el mismo pueblo dejado de la mano de Dios. Pero esa idiosincrasia tan popularmente española dejó ayer a más de uno, gracias a Retroback, con ganas de más.

Esta recreación de la compañía Teatro para un Instante juntó ayer en Granada a dos alcaldes a la vez. El real, Torres Hurtado, iba de pajarita y con una sonrisa de oreja a oreja por el paseíllo entre la Fuente de las Granadas y el Teatro Isabel la Católica; el invitado de honor era el alcalde de Villar del Río, Don Pablo: un entregadísimo Pepe Cantero vestido de corto. Caminaron juntos del brazo sin recelos ni envidias acompañados por la banda de la Asociación Charanga Vaso Largo y una cantaora que entonó eso de Americanos con tanta gracia como Lolita Sevilla. Mientras, siguiéndoles, la mitad de un revoloteo de gente tarareaba el estribillo como pudo y la otra mitad miraba incrédula aquel espectáculo sin saber si era algún asunto de Carnavales o el principio de una campaña nunca vista.

Lejos de Virginia, Michigan y Texas, en una Granada de aeroplanos, quedó el alcalde real abajo y el fingido en lo alto del balcón del teatro de Puerta Real. "Yo os aseguro", gritó Cantero, "que para pagar esto ni un céntimo ha salido de las arcas públicas, porque como todos sabéis en las arcas jamás ha habido un céntimo". Se permitió el actor -en una imitación bastante cercana a la magistral de Pepe Isbert- algunas licencias. "No hay dinero para Aves, para Metros ni para disfraces...". El alcalde de este Bienvenido Míster Marshall dio por terminado su mitin con varios vivas: "¡Viva Andalucía, viva Granada, viva Villar del Río y viva el Retroback!".

Cerca, muy cerca, estaba el hijo de Luis García Berlanga, José Luis. Era la primera vez que asistía a uno de estos paseíllos que en alguna que otra ocasión han recordado esta enorme película. "Siento mucha emoción ver la banda, los vestidos...". Aunque a veces parezca que no ha pasado el tiempo, "afortunadamente hemos mejorado", dijo ayer a las puertas del Isabel la Católica.

Hoy el hijo de Berlanga recogerá una estatuilla que homenajea a su padre en la gala de inauguración oficial: "Estoy encantado porque creo que mi padre se merece todos los homenajes del mundo. Hacía un cine fantástico". Ni siquiera en Madrid, reconoció, "excepto en algunos circuitos", el público tiene la ocasión de ver a genios como "Buster Keaton" o Brando. "Lo más antiguo que los jóvenes conocen es el cine de Scorsese". Estos días no tendrán excusa. Se proyectarán siete de las obras de Berlanga, entre ellas Calabuch, Plácido y, por supuesto, Bienvenido Míster Marshall.

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