De la amistad y otras necesidades

  • l En el Teatro Isabel la Católica, hoy a las 20.00 horas y mañana a las 19.30 y 22.30 horas.El Isabel la Católica acoge hasta mañana 'Mentiras, incienso y mirra', una comedia dirigida por Juan Luis Iborra y Antonio Albert

Todo comienza con la primera gran mentira: el día más mágico del año mientras es creíble y el más decepcionante del resto cuando se descubre el engaño. Mentiras, incienso y mirra es el retrato de una noche de Reyes Magos de seis amigos que llevan muchos años uniéndose en esa fiesta para celebrarla juntos, compartir sus secretos y hacerse regalos. Una cita excepcional que puede resultar esperpéntica o caótica a medida que avance.

Sobre la amistad y todo lo que la rodea hablan sus directores Juan Luis Iborra y Antonio Albert en una obra que tiene mucho de El ángel exterminador de Buñuel y las situaciones absurdas de soledad, miedos y mentiras que nacen en torno a un grupo de personajes que son, cuanto menos, singulares. Ningún tema como la amistad para abordar los enredos de la comedia hilvanando a la vez momentos de drama.

El anfitrión de la cena, un rico heredero a quien interpreta Jordi Rebellón, convoca como cada año a sus amigos, "pero esta vez tiene preparada una sorpresa aprovechando la parafernalia que rodea a la magia del día de los Reyes Magos", como contó ayer el conocido actor. Una periodista del corazón, un cocinero gay, una estricta vendedora de seguros, un relaciones públicas y una enfermera adicta a los calmantes son los invitados. Todos son amigos, pero ya no comparten los mismos ideales ni ilusiones que cuando tenían veinte años. Sin embargo, el 'aniversario' obliga a hacer los mismos regalos y llegar con la misma sonrisa. Pasa en este tipo de citas algo que destacó Marta Belenguer: "A veces la confianza hace que sólo se diga lo malo y no lo bueno".

Protagonizada por los televisivos Rebellón, Belenguer, Elisa Matilla, Ana Pascual, Ángel Pardo y Jesús Cabrero, la comedia reflexiona sobre asuntos tan diversos como el matrimonio, los hijos o la política, de modo que todo el que acude puede sentirse identificado con cualquiera de los personajes.

Haciendo cómplice al público, los actores van desmascarando su verdadera personalidad al mismo tiempo que desenvuelven los regalos, sugiriendo más que contando abiertamente.

Los propios actores ayer durante la presentación aseguraron que no les ha costado mucho representar a sus personajes puesto que son amigos desde hace muchos años. De hecho, Pardo consiera que es una de las características que asemejan a esta obra con las de directores como Mihura, "cuando escribía papeles teniendo en la mente a actores que ya conocía".

Sin embargo, poco han tenido que tocarle a un texto "que no tiene desperdicio", a juicio de Rebellón, y que contaba con una perfecta construcción de los personajes desde el principio.

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