"El amor es el gran perdedor entre los protagonistas de esta historia"

  • Vida, amor, muerte y sexo se entremezclan con pasión en 'La muerte no huele a nada', el debut por la puerta grande en la literatura del escritor jienense Javier Martínez Madrid

La búsqueda del nombre de tu ex pareja en Google puede ser una decisión que transforme por completo tu vida. El protagonista de La muerte no huele a nada (Gens Ediciones, 2011), la primera novela del periodista y blogero jienense Javier Martínez Madrid, sabe demasiado bien que la distancia que separa todas las verdades que permanecieron calladas de la realidad se recorre tan sólo "en un par de clics". A través de él, y con la única intención de "hacer sentir al lector", Martínez Madrid recorre los momentos de una preciosa historia sobre lo emocionante de ir superando tus miedos día tras día.

-¿Cómo nació esta historia? ¿Cómo se dio cuenta de que tenía algo especial entre manos que merecía la pena ser contado?

-La necesidad de contar la historia que hay en La muerte no huele a nada surge de la pérdida real de alguien cercano a mí. Aunque la novela es totalmente ficción, sí que me he basado en algunos aspectos que he vivido en primera persona que fueron el detonante y que crearon la necesidad de escribirla.

-Después de llevar tantos años escribiendo en blogs, ¿cómo ha sido la experiencia de enfrentarse a la escritura de una novela?

-Ha sido complicada, aunque me ha servido mucho de la experiencia adquirida escribiendo en formato blog para construir la novela. Cuando me planteé su escritura, tenía muy claro que quería transmitir muchos sentimientos al lector, lograr un enganche a través de las emociones y no dejarle indiferente. Para ello, consideré que el mejor formato era el de escenas cortas, ya que cada una de ellas era un pequeño golpe que iba metiendo la historia dentro del lector. Cada una de estas escenas bien podría ser un post de un blog titulado La muerte no huele a nada. Es una lástima no poder recibir comentarios en cada una de ellas. Sería muy interesante.

-En La muerte no huele a nada hay un gran triángulo temático formado por la vida, el amor y la muerte. ¿Quién gana la batalla al final?

-Depende de cada personaje. En Jonás gana la muerte y en el narrador la vida, aunque sea portador del VIH o no, que es una de las incógnitas que se mantienen hasta el final. Eso sí, el amor es el gran perdedor entre ellos.

-¿Cómo hay que entender el amor para no llevarse (demasiados) malos ratos en una era en la que Google se convierte en el principal portador de noticias sobre tu vida personal?

-Tal vez haya que colocarse una ciber-venda y aplicar aquel clásico de "ojos que no ven". Hoy en día tenemos a tan sólo un par de clics toda la información que deseemos de nuestra pareja gracias a buscadores, redes sociales, blogs... hasta el punto de que podemos saber en cada momento donde se encuentra, con quien habla o si alguien le dice un piropo. Todo esto puede llegar a ser enfermizo, ya no sólo para la salud de la pareja, sino también para la propia salud mental. Hay que establecer límites y no sobrepasarlos bajo ningún concepto.

-La relación entre los personajes tiene mucho de obsesiva y de impulsiva, pero también encierra mentiras o grandes verdades que nunca se dicen... ¿Cómo se ven realmente el uno al otro?

-Los dos personajes principales viven un amor inmaduro, marcado por los propios miedos e inseguridades, que desemboca en que no sean capaces de exponer a la cara temas tan importantes para una relación como pueden ser el enamoramiento o la incompatibilidad sexual. En realidad, no es falta de amor lo que les ocurre, sino falta de seguridad en ellos mismos.

-En su libro consigue la rápida complicidad del lector con el protagonista. ¿Es ése el gran logro para un escritor?

-Absolutamente. Ése era mi principal objetivo: hacer sentir al lector. No quería limitarme a contar una historia, sino que quería que aquel que empezara a leer, se metiera en la piel del narrador hasta el punto de reír, llorar, obsesionares o tener miedo al mismo tiempo que él. Haberlo conseguido es, sin duda, mi mayor satisfacción.

-En situaciones de miedo, de no entender nada, ¿es cuando nos volvemos más valientes?

-Depende de la situación. El miedo es algo tan sumamente complejo, que unas veces nos paraliza y otras nos impulsa a seguir con más fuerza. En cualquier caso, los miedos solo sirven para una cosa: superarlos y aprender de ellos. Y con esa filosofía hay que enfrentarlos.

-Pero sí que da algo de miedo saber que la muerte no huela a nada...

-El ser humano es lo más preciado para la muerte. Por eso no huele a nada, para pillarlo desprevenido...

-¿Qué vida le gusta imaginar para este libro?

-Una vida larga y en manos de miles y miles de lectores. Creo que La muerte no huele a nada ayuda a valorar mucho más la vida y a apostar por los buenos momentos, algo que no esta de más para los tiempos que corren.

-¿Hay nuevas historias con ganas de ser contadas?

-Eso siempre, aunque de momento no he empezado aún con ninguna más, al menos en formato novela. Sí que estoy trabajando en algunos relatos y, sobre todo, leyendo mucho, que es fundamental para seguir aprendiendo a escribir.

Javier Martínez Madrid. Gens Ediciones Madrid, 2011.

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