Diez años de animación

  • Genoma Animation, que con 'Suckers' dio el salto internacional gracias a Disney, trabaja ahora en otra serie que titulan 'Mau' y en un corto sobre la lucha entre un escritor y un ordenador

Disney les echó el lazo hará unos dos años y en ese momento Genoma Animation comenzó a distribuir su exitosa Suckers por todo el mundo, pero cuando la empresa nació en Granada hace ahora diez años su principal cliente fue un laboratorio farmaceútico. El futuro de Genoma promete. En sus planes está la producción de dos cortos y un largometraje donde repetirán su ingrediente infalible: el humor inteligente y universal.

La "cabezonería" ha sido la clave para que la cosa funcione en Genoma, "igual que ha pasado con Kandor". Cuando su director, Juanma Sánchez, decidió dejar de ser informático para convertirse en animador la animación era "por aquellos entonces algo raro. Los animadores tradicionales -los de dibujo, papel y lápiz- veían esto de animar por ordenador muy extraño". Fue a prepararse a Madrid, hizo algunos cursos de Bellas Artes pero volvió a Granada. Después de algún tiempo como freelance desde su propia casa, Sánchez creó la sociedad limitada y montó el estudio. Comenzaron a surgir trabajos de servicios y dieron con el que sería su principal cliente a lo largo de seis o siete años. Para los laboratorios Alcon desarrollaron multitud de animaciones relacionadas con el mundo de la oftalmología. Crearon también un video divulgativo con una simulación sobre cómo hubiera sido el famoso teleférico que iba a unir Granada con Sierra Nevada. Hicieron vídeos basados en educación vial... Pero Juanma Sánchez quería que Genoma fuera una productora independiente que creara sus propios proyectos. Experimentaron con un corto que titularon El enemigo. Y ese mismo año a la hermana del director se le ocurrió una idea: convertir al típico peluche de ventosa de la luna trasera del coche en el protagonista de un dibujo animado.

"En ese momento podríamos haber hecho cortos, series o largos", pero cuenta Sánchez que lo que encajaba en su modelo "era una serie de animación de corta duración. El mercado demandaba en ese entonces miniseries porque entre los emisores existía la sensación de que este tipo de producto podía funcionar muy bien en internet y la telefonía móvil". Se ajustaba además en otro punto importante para una empresa pequeña. Suckers no exigía un presupuesto demasiado grande. "La animación es muy cara porque se necesita mucho tiempo -en Suckers trabajaron a un ritmo de dos minutos de animación por semana cuando en un largometraje se habla de segundos por semana- y mucha gente -aunque ahora son cuatro, para la serie llegaron a reunir a diez personas-". Desde entonces todo fue sobre ruedas.

Se unió al proyecto BRB Internacional (una de las productoras más grandes de España creadores de David, el gnomo, Willy Fox o Berni), a través de Screen 21, y entró también TVC, la televisión catalana. Hicieron el capítulo piloto, crearon el teaser del muñeco dentro de un coche y su perro (primer conjunto de imágenes que se publican de una película) y comenzaron a idear las personalidades de los secundarios, las tramas, la narrativa y el estilo visual. En 2008, cuando comenzaron la producción, se interesó por ella Disney Europa primero y, en mitad de la producción, Disney USA.

Tener un emisor internacional les ayudó a dar con la fórmula del éxito a nivel internacional. "Una clave que nunca falla es el humor, porque aunque pueda ser diferente según los países hay cosas que siempre funcionan". Fue una garantía. Si en Estados Unidos el vudú era un tema tabú, por ejemplo, "en Suckers nada de hacer muñequitos con alfileres".

Lo que vendrá

En su próxima serie, titulada Mau, volverán a repetir con la narrativa y las tramas típicas de la comedia de situación tan característica de Genoma. "Píxar rompió en la animación" con la tradición de relacionar al público infantil con el lenguaje simple y tonto. "Toy Story, por ejemplo, ayuda a convencer a los productores ejecutivos de que se pueden hacer cosas inteligentes para los niños".

Se pueden contar historias originales y enriquecedoras como la de Mau, un niño de 99 años o un anciano en el cuerpo de un niño; o la que será el eje del ambicioso corto de estereoscopía 3D en el que trabaja ahora Genoma: Bit Seller, sobre la lucha de un escritor de la vieja escuela a quien se le rompe la máquina de escribir y se ve obligado a utilizar el ordenador. Será su próximo proyecto. En la actualidad Bit Seller -que cuenta con ayuda de la Junta- está en fase de preproducción: han realizado la animática completa (el story board) y están generando la narrativa.

En mente está otro cortometraje de ambiente científico. A Juanma Sánchez no le faltan ideas y tiene a un jurado de excepción que valora sin trabas su trabajo. "Mis propios hijos son el público más objetivo porque ellos no te halagan porque seas su padre. Si algo no les gusta, lo dicen".

Él, por su parte, alaba el trabajo de su equipo porque subraya que la animación es un trabajo colectivo que engloba disciplinas artísticas de todo tipo como narrativa, iluminación, fotografía, guión o incluso un poco de actuación. Ana, Juan, Samuel y Fernando, subdirector de Suckers y director de proyecto, trabajan codo con codo con Juanma.

Fans de dibujos como Bob Esponja, saben que la animación no es aún un mercado lo suficientemente estable pero desde Genoma luchan contra ello con creatividad y mucha, muchísima, "cabezonería".

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