70 años de maestría

  • El guitarrista granadino Francisco Manuel Díaz es uno de los artistas históricos vivos del mundo del flamenco

Pertenece a la misma generación de Bob Dylan, con el que a penas se lleva unos meses, pero a diferencia de su compañero americano, las guitarras que fluctúan en su biografía no son metálicas, si no de madera. Pero comparte con Dylan varios aspectos en común: ambos son hijos de posguerra, amantes de la literatura y antibélicos.

Francisco Manuel Díaz, uno de los más entrañables personajes del mundo del flamenco granadino, andaluz y nacional, cumple setenta años. Nació un 25 de diciembre del año 1942. Además de un destacado guitarrista de acompañamiento es uno de los más prestigiosos guitarreros que ha dado esa prolífica escuela de constructores de guitarras que amaneció en esta ciudad a principios del siglo XX. Con 16 años entró de aprendiz en el taller del maestro Eduardo Ferrer, donde estuvo varios años, antes de pasar al de Manuel de la Chica, con quien aprendió durante otro tiempo.

Cuando se consideró capacitado para construir por su cuenta, se instaló en el Carril de San Nicolás. Con posterioridad se afincaría en la Calle San José Alta, hasta trasladar su taller definitivamente al número 29 de la Cuesta de Gomérez. Sus guitarras, verdaderas obras de arte, son adquiridas por algunos de los guitarristas más destacados de la reciente historia del flamenco.

Sus recitales y sus acompañamientos al cante y al baile son inabarcables para realizar una biografía escrupulosa del personaje. En sus primeros tiempos participó en festivales repartidos por toda la geografía, grabó discos, colaboró en películas y fue uno de los más activos socios de la Peña de La Platería. Viajó por Francia, Alemania, Suiza, Bélgica, Rusia, Corea o Italia.

Entre 1980 y 1990 graba varios discos y viaja a Polonia donde imparte recitales acompañando a Paco Moyano. El Ministerio de Cultura lo reclama para organizar la parte flamenca del contexto cultural que conllevó la entrada de España en el Mercado Común Europeo. Participó en los espectáculos En la Platería, y ha dirigido otros como Duquela Pura, Flamencos Andaluces y Sentimiento Andaluz.

Ha acompañado a algunos de los artistas más conocidos de la historia del flamenco, entre los que podemos destacar a Antonio Mairena, Tía Anica La Piriñaca, Cobitos, Manuel Ávila, Fosforito, Menese, Enrique Morente... Amigo de todas las grandes figuras, bautizó artísticamente con sus nombres a Eva La Yerbabuena y el también bailaor Manuel Liñán.

Continúa su labor de constructor, y acompañante eterno en numerosos festivales, especialmente benéficos, donde su solidaridad se pone al servicio de cualquier noble causa. Parece tocado por alguna varita del tiempo que lo mantiene con el semblante intacto, y a diario se le puede visitar en su taller de Gomérez donde escucha cante flamenco y construye, rodeado de fotografías y recuerdos que son parte de lo que ha sido su trayectoria artística y humana: una de las más prolíficas de la historia del flamenco de la segunda mitad del siglo XX. Va por usted, maestro.

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