Los 25 años del mafioso Tony Montana

  • 'El precio del poder' encumbró a Al Pacino en su papel de histriónico capo

Pese a que reunía todas las variables para triunfar en la cosecha de los Oscar de Hollywood -historia de mafiosos, metraje largo, operística puesta en escena y grandes raciones de Al Pacino-, la película se tuvo que conformar ese año con una triste candidatura a los Razzie (los anti-Oscar) para su director, Brian de Palma, cuya carrera ha sido siempre una auténtica pesadilla para la crítica. Scarface, que narra el ascenso y caída de un cubano que abandona la isla en el famoso éxodo de Mariel en 1980 y funda un imperio de la cocaína en Miami, era un proyecto acariciado por Martín Scorsese y Robert de Niro, pero finalmente el productor Martín Bregman decidió que la dirigiera Sidney Lumet a partir de un guión de Oliver Stone. Pero Lumet abandonó el proyecto y dejó vía libre a Brian de Palma porque, como reconoció el propio Oliver Stone en una entrevista, pensaba que el guión era "demasiado violento y exagerado".

Brian de Palma dedicó el filme a Howard Hawks y Ben Hetch, director y guionista respectivamente de la primera versión de Scarface, de 1932, ambientada en el Chicago de la ley seca y donde 'Carcortada' era Tony Camonte, un gángster de origen italiano. Todo en El precio del poder es excesivo: desde el metraje a la interpretación de Pacino, que opta expresamente por la caricatura con una gesticulación bovina más propia de Silvester Stallone que de un actor del método. Él mismo reconoció que exageró los rasgos de su personaje convencido de que la sobreactuación casaba con el aire operístico y grandioso de la película.

El guión de Oliver Stone, como buena parte de su cine posterior, elude lo políticamente correcto y permite a sus personajes referirse a los negros como "monos", a los latinos como "indios" y "cucarachas. Al igual que los trajes de Tony Montana y su música ochentera, firmada por el rey del techno Giorgio Moroder, Scarface ha envejecido mal como puro cine, pero tiene el valor de haber inspirado una estética de videojuego aún vigente, de haber encumbrado a Michelle Pfeiffer -hasta entonces una casi desconocida- y de que a Al Pacino le salieran decenas de imitadores. Como dice Brian de Palma, desde Scarface "a todos los actores del mundo les encanta imitar ese papel".

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