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Una bocanada de fuerza

  • 'Siempre soñé saber sobre nadie negó nunca nada', el quinto disco de los granadinos Hora Zulú, profundiza en las señas de identidad de la banda y se adentra por primera vez en medios tiempos cargados de intensidad

Cambio de sello, cambio en los integrantes de la banda, cambio en la forma de componer las canciones y cambio hasta en la manera de cantar. Y es que desde que Querer Creer, Creer Querer vio la luz en 2008, muchas cosas han pasado en la historia de los granadinos Hora Zulú; cuatro años en total en los que les ha dado tiempo a pararse, reflexionar sobre quiénes eran y cuál era el camino que querían seguir. Siempre soñé saber sobre nadie negó nunca nada (Kaiowas, 2012) es el resultado de este tiempo; un disco -el quinto- que ya solo desde los primeros acordes es una auténtica bocanada de fuerza y la mejor muestra de lo mucho que han evolucionado.

Siempre soñé saber sobre nadie negó nunca nada va un paso más allá de las señas de identidad de Hora Zulú. Rock, metal, toques andalusíes y, por primera vez, varios medios tiempos que bien podría decirse que son los temas con más fuerza del álbum.

"Lo mejor de este disco ha sido trabajar sin ningún tipo de presión y adaptándonos a los propios tiempos que íbamos marcando nosotros. Cuando fuimos a grabar teníamos más variedad de estilos en las canciones que nunca y la necesidad de dejarlas respirar, de que las pausas en la voz permitiesen apreciar todos los detalles instrumentales", asegura Paco Luque, guitarrista de Hora Zulú. Con él se mantienen Aitor Velázquez a la voz, Javi Cordovilla a la batería y Álex Bedmar al bajo; y se une por primera vez el guitarrista Quini Valdivia, nuevo y jovencísimo 'fichaje' de la banda y que "aporta frescura a las canciones".

Siempre soñé saber sobre nadie negó nunca nada reúne un total de once temas con cuatro pequeños interludios musicales "a modo de refresco casi chill out" y que cuentan con dedicatoria propia a cuatro personas "fundamentales" en la historia del grupo. A Don Enrique [Morente], primero e indiscutible, "por el genio con el que mezcló la guitarra eléctrica con el cante jondo"; A Don Carlos [Cano], porque sus canciones han marcado a fuego a la banda; A Don Rafael [de León], por la "importancia que el grupo da a las letras de sus canciones; y A Don Emilio [el Moro], "porque su música es la referencia de muchos buenos momentos en la furgoneta", cuenta Luque con la admiración del alumno a sus maestros.

En este tiempo ha evolucionado mucho la forma de hacer las canciones en la banda. Por primera vez, Luque ha compuesto primero y grabado todos los temas con su ordenador, lo que le permitía llegar a los ensayos con las canciones mucho más cerradas antes de enseñarlas al resto de la banda y poder ir investigando los arreglos casi constantemente.

Mis barraqueras, tema que abre el álbum, fue elegido unánimemente como single por lo mucho que representa a la banda y lo bien que resume la esencia de su forma de entender la música. "Desde que hicimos la maqueta vimos que tenía un soniquete que se te quedaba metido en la cabeza y del que no te podías desprender. Cuando consigues hacer un buen riff de cuatro notas sabes que tienes entre manos una buena canción", asegura Luque, que cuenta para este tema con la colaboración especial y flamenca de su hermana, Ana María Luque.

El resto va desde canciones con un fuerte componente sentimental, con historias de amor, de desamor y de desengaños, a temas que estallan con una fuerza que se expande en todas las direcciones y en las que las letras cobran aún más importancia si cabe que antes.

"Creo que este disco tiene algunas de las mejores letras de Hora Zulú. Aitor necesitaba espacio y tiempo para conseguir cambiar la voz, que era algo que venía buscando desde largo. Quería darle una vuelta de tuerca a su estilo, no estar tan encerrado en la métrica y desinhibirse, concentrarse en la melodía y dejar espacio para la música... Y eso lleva su tiempo", cuenta Luque, quien se ha encargado de la producción del álbum junto a Javi Cordovilla. El resultado final del trabajo, grabado en varios estudios de Granada y Jaén, fue tocado por la varita mágica de Rémy Deliers en Lille (Francia), que se encargó de las mezclas y de dejar a la banda "con la boca abierta" con ellas: "Mezclar a un grupo como Hora Zulú es bastante difícil, porque metemos sintetizadores, teclados, guitarras flamencas... y tiene que tener por detrás a un productor muy híbrido con la mente muy abierta".

En ese paso hacia delante hay espacio para temas muy intensos y personales como Aspirante estilista, e incluso para el juego con instrumentos como el doble bombo, que se hace muy presente en Que la tierra te sea leve.

El mayor protagonismo de los medios tiempos y la asimilación de que la contención de energía no va reñida con la fuerza de una canción, fueron determinantes para que Luque se convenciera de incluir un tema que escribió hace quince años, Crom en su montaña, y que hasta ahora no había encontrado hueco en los discos de la banda. Además, Siempre soñé saber sobre nadie negó nunca nada cuenta con la colaboración de R de Rumba (Violadores del Verso) en Con un gesto y de una formación clásica de cuerdas en Aspirante estilita.

La banda arrancará el próximo 30 de marzo en Jaén la vida en directo del álbum, que tendrá paradas en Sevilla (31 de marzo), Barcelona (13 de abril), Valencia (14 de abril), Bilbao (5 de mayo), Madrid (12 de mayo), Murcia (18 de mayo) y Algeciras (2 de junio). Este verano repetirán en el escenario del Viñarock, aunque la cita grande, la de casa, será el 20 de abril en la sala El Tren con una fiesta cargada de sorpresas.

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