Con buenas ideas, la crisis es más que soportable

A pesar de los momentos tan inquietantes en los que estamos inmersos, con esa contumaz crisis que agobia y produce tantos desajustes, con sus recortes y más recortes, siempre dirigidos a aquello que consideran menos necesario, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo -que también ha sufrido de forma bien apreciable la tijera- mantiene un lleno expositivo en sus instalaciones de la Isla de la Cartuja, con muestras importantes que ocupan y abarcan el amplio segmento de la contemporaneidad artística.

El director del centro, Juan Antonio Álvarez Reyes, está haciendo las cosas bien, a pesar de las muchas dificultades que existen, con un presupuesto reducido para lo que es el gran Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía, el mascarón de proa del Arte de la comunidad andaluza. Un Centro que ha visto aumentado su número de visitas y que, ahora, mismo mantiene un compromiso absoluto con lo mejor del arte más inmediato.

Son varias exposiciones las que actualmente cubren las amplias estancias de la antigua cartuja de Santa María de las Cuevas y que, últimamente, con muy bien criterio, ha reestructurado su recorrido, empezándose por la iglesia y no, como, antiguamente, por los patios. Exposiciones que responden a un criterio unificador, en este caso, Margen y ciudad.

ALEJANDRO SOSA

Este artista nacido en Coria del Río es uno de los fotógrafos andaluces con mayor proyección y con una visión artística más preclara. Comenzó, a principios de los años 90, un proyecto que centraba el interés de fotografiar la ciudad de Sevilla desde una perspectiva especial, convirtiendo sin concesiones, un espacio circular en una oferta lineal, o lo que es lo mismo rompiendo el círculo visual en una novedosa y sugestiva línea de visión.

La Sevilla menos fotografiada, la que encierra, a simple vista, más sombras que luces, la de los polvorientos arrabales, la de los feos polígonos industriales y la de las escombreras, también la Sevilla incipiente, la que está por venir, la que comienza a ser, despliega sus infinitas posibilidades representativas ante un artista que se limita a romper el ritmo habitual de su imagen, a parcelar la realidad en cuadrantes, a encadenar las secuencias de esa realidad a la que se ha desposeído de su juego habitual, ese que tampoco admite la perversa presencia de una humanidad desvirtuadora.

ANDREAS FOGARASI

Este artista vienés es uno de los más firmes valores del arte europeo actual, consiguiendo el León de Oro en la Bienal de Venecia de 2007. Sus estudios de arquitectura se manifiestan en sus trabajos que versan sobre el cuestionamiento urbanístico y arquitectónico. Obras de muy variada conformación plástica, siempre con una muy pulcra estructuración, nos sitúan en distintos aspectos de las urbes contemporáneas, protagonizando éstas esquemas visuales que dejan su planteamiento específico para procurar nuevas identidades. Simples slogans escritos a mano de ciudades que inventan a la reflexión, vídeos de proyectos que transforman la ciudad cultural y existencialmente -Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela-, desarrollos visuales en torno a un análisis exhaustivo sobre las ciudades que están infinitamente implicados con importantes fábricas de automóviles -la Citröen, la Mercedes-, la documentación sobre la reconstrucción de un museo irreal que resume la historia de la vida rural. Testimonios todos de un concepto que une arquitectura, urbanismo, sociedad y vida.

Lara Almarcegui

La autora zaragozana, que vive actualmente en Holanda, curtida en mil ofertas artísticas con la ciudad como centro de interés, nos presenta algunos de sus trabajos más afortunados. Trabajos que siempre, dado el especial sentido y lo efímero de sus proyectos, se reducen a contundentes ejercicios ilustrativos que documentan la realidad trabajada; especialmente la que protagoniza espacios deshabitados, descampados y ruinosos lugares, reivindicándolos como espacios susceptibles de producción y de utilización. Catálogos de nuevos proyectos urbanísticos que promoverían ciudades con novedosos esquemas de habitabilidad y de modernos registros urbanísticos con un alto grado de bella utopía. Uno de sus proyectos presentados nos sitúa ante paneles donde se informan, después de haber medido y pesado una serie de ciudades, a modo de recetario de cocina, sobre los componentes de las mismas. También, tras llevar a cabo unos perfomances, levantando suelos o estructuras donde luego se construirán, nos deja el testimonio de tan especialísimas catas.

Libia Castro y Ólafur Ólafsson

Artistas multidisciplinares, malagueña ella e islandés el, que trabajan juntos desde 1997, realizando unas obras que rompen el habitual discurso artístico para centrarse en una obra de connotaciones sociales donde se patrocinan muchos aspectos de esta sociedad decandente en la que nos ha tocado vivir. Realizan proyectos donde se reflexiona contundentemente sobre esta realidad humana donde la ciudad y sus habitantes manifiestan criterios de hostilidad hasta para los más afortunados. Muy significativa es la acción que realizan en una de las torres de botella existentes en las propias instalaciones de la antigua fábrica de cerámica, abriendo un gran agujero en la misma y situando un vídeo que incide en la realidad presentada.

Julie Rivera

A pesar de su juventud, esta jerezana lleva tiempo mostrándonos una muy jugosa manifestación artística donde la realidad social es afrontada desde diversos puntos de vista. Esta importante exposición en el C.A.A.C. viene a corroborar el importante momento creativo en el que se encuentra. Sus últimos trabajos donde la compleja habitabilidad de las ciudades modernas es centro de interés de una obra donde se cuestiona la propia existencia, los modernos planteamientos urbanos, los intereses de una sociedad a la que propia situación ha impuesto una serie de estructuras urbanísticas, la conformación de las ciudades… todo materializado en un excesivo consumismo que altera las circunstancias de una humanidad y sus relaciones sociales.

Muy buena exposición, puede que estemos ante unas de las mejores que hemos visto en los últimos tiempos, es esta que nos presenta una amplísima muestra en calidad y cantidad que oferta un recorrido a través de la ciudad como ente de suprema dimensión conceptual. La muestra que ha comisariado el propio Juan Antonio Álvarez Reyes y María Luisa López, se inscribe en un exhaustivo recorrido expositivo que abarca casi todo el recinto de la Cartuja y que comienza en la Capilla de Colón con una extensa muestra de Guillermo Pérez Villalta sobre su faceta de pintor preocupado por la arquitectura. Muchas son las obras que se pueden destacar en este abierto conjunto que abre las perspectivas en torno a una ciudad que se nos muestra espectacular, oscura, siniestra, inquietante, llena de contornos artísticos, generadora de futuras manifestaciones, madre, madrasta, bella, caótica, deshumanizada, espectacular… Artistas de la talla de Ryuji Miyamoto, Daido Moriyama, Olivo Barbieri, Alex Malean, Fritz Lang, Zoe Leonard, Dam Gram, Francesco Jodice, entre otros, de mucha significación internacional; así como los españoles, Juan Sebastián Bollaín, Tete Álvarez, Sergio Belinchón, Santiago Cirugeda, José Miguel Periñiguez, Miguel Brieva, Juan Carlos Robles, Miguel Trillo, Rogelio López Cuenca, Jesús Palomino… y así casi cincuenta artistas con más de doscientas cincuenta obras. El Centro de Arte Contemporáneo nos sitúa en esa premisa de la que estamos convencidos y por la que se entiende la crisis como una falta de ideas. El prosaísmo de la otra - la económica-, puede ser superada con trabajo, entrega y creer en lo que hay que hacer. El C.A.A.C. convence y sabe cómo hacer frente a los tiempos de desajustes y recortes.

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