La cadencia pictórica de Sicre

  • La galería Arrabal & Cía expone 'Ritmos', una exposición donde Carmen Sicre vuelve a su mundo minimalista que esta vez se inspira en el movimiento monótono, lento y obsesivo de las olas del mar

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Quien entra a la galería Arrabal & Cía puede ver hilos en vez de pinceladas, la cadencia de una aguja invisible retorciéndose entre la tabla, la altanería de una magnitud sobre otra. Carmen Sicre expone tras dos años de trabajo Ritmos, una obra pictórica que, sin embargo, tiene la cualidad textil de los volúmenes y donde vuelve a ser la artista minimalista que siempre ha sido, más interesada en las sensaciones resultantes que en las sensaciones primeras.

Influida intensantemente por el movimiento relajante de las olas, Sicre vuelve continuamente al mar. Lo hace física, mental y artísticamente. "Me considero una mujer de mar porque soy de Almería aunque hace mucho tiempo que vivo en Granada".

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Granada, vuelve no obstante cada vez que puede, atraída por el mar en calma, por su lentitud y su monotonía insistente. No dibuja las olas ni ese azul intenso de sus aguas. En sus obras no hay nada reconocible. La artista lo expresa en sus cuadros a través de sus ritmos, un pulso que 'retrata' casi obsesivamente desde que comenzó con su última obra hace ya dos años.

Misticismo

Sobre la pared, el misticismo y la espiritualidad son las cualidades más sobresalientes de la obra de Sicre. Lo es en el sentido de que el visitante encuentra allí una obra "muy limpia y serena". Es un conjunto de pinturas que recogen la esencia de esta artista que no busca ni muchos colores ni formas reconocibles. "Sólo está delimitada por el ritmo monótono". Como toda obra de arte, la artista recurre a una composición pero sus cuadros son algo así, explica, como una raya horizontal trazada muchas veces, como la ola que viene y va.

Distintos tipos de blanco -perla, titanio...-, magentas y lilas son los colores protagonistas de la exposición. Los blancos siempre están presentes en el trabajo de Carmen Sicre. Lo están porque es un color "muy especial, conlleva muchas connotaciones. Es sereno, puro, elegante, contundente". Es el color que ha usado siempre. El resto ha sido resultado de una "búsqueda" puesto que en sus numerosas exposiciones anteriores la artista era más monocromática. Sin embargo, ya se ha dicho, la muestra de Arrabal & Cía tiene sólo los colores necesarios con los que Sicre se siente identificada y a los cuales ha llegado, finalmente, por su instinto.

Del mundo exterior, le llama la atención el mar pero también los colores del cielo al atardecer.

Ese estado 'tridimensional' de sus cuadros, su voluminosidad, es posible gracias a su característica forma de pintar. "Yo trabajo sobre tabla, no sobre lienzo, y a la tabla le echo tres manos de masilla. Doy la primera capa de óleo y después vuelvo a aplicar otra de nuevo con la espátula. Esa contraposición del grueso de la pintura es algo parecido al grabado". Al incidir la espátula sobre el tablero deja salir el color del fondo en un juego de matices que al espectador llama muchísimo la atención.

Carmen Sicre. Galería Arrabal & Cía. Hasta el 21 de mayo.

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