El viajero apasionado

Entre castillos y atalayas medievales

  • Un guía editada por la Asociación de Estudios de Arqueología Bastetana describe trece rutas que nos permiten conocer y visitar las torres que salpican toda la comarca

En la comarca de Baza abundan las fortificaciones medievales, debido a la posición defensiva que ocupó en época del Reino Nazarí de Granada. El aficionado al senderismo puede disfrutar en esta zona, aparte de un ejercicio en contacto con la naturaleza, de la oportunidad de hacer turismo cultural y aprender parte de la historia de la provincia. Ésta es la propuesta de Rutas por torres y atalayas de la comarca de Baza, una guía editada por la Asociación de Estudios de Arqueología Bastetana, cuyos autores son Antonio Correa, Juan B. Espinosa y José Martínez.

Para un primer acercamiento al patrimonio defensivo medieval existente en la comarca de Baza, en esta ruta se toman como referentes distintos puntos de partida de varias de las 13 rutas de senderismo que incluye la guía. Debido a la extensión de la zona, se aborda en esta propuesta la parte más occidental, en la que se encuentran Baza y el entorno del Negratín.

La visita empieza en su principal ciudad: Baza. Su importancia se ha mantenido a lo largo de los siglos: primero fue la Basti íbera y romana, cuyas ruinas pueden hoy día contemplarse a poca distancia del emplazamiento actual y que está siendo excavada en la actualidad por la Asociación de Estudios de Arqueología Bastetana.

De la época medieval se pueden admirar aún vestigios en la ciudad: el entramado musulmán de su casco histórico, los restos de su Alcazaba, situados tras la Iglesia Mayor, los dos torreones que flanqueaban el Arco de la Magdalena, una de la puertas de la medina, la Torre de las Cinco Esquinas, en la confluencia de la calle Zapatería y la calle Dolores y los Baños Árabes de Marzuela en el barrio de Santiago, conservados casi en su totalidad y actualmente en proceso de rehabilitación.

Desde Baza parten las rutas de senderismo a las torres de la Canteras, de Garbín y Espinosa, de Capel y los Moros y de la Cuna.

Hay que abandonar Baza en dirección hacia Granada, por la antigua carretera. Existe un desvío a la derecha que conduce hasta Zújar. Desde este punto y a la izquierda se puede divisar la primera torre vigía musulmana, situada en las primeras estribaciones de la Sierra de Baza y destino de la primera ruta del libro: la Torre de las Canteras o de la Atalaya, desde la que se tiene una perfecta panorámica de toda la comarca de la Hoya de Baza.

El recorrido continúa en dirección a la autovía A-92, que se toma en dirección hacia Granada. Una nueva torre aparece ante el senderista, a la derecha, sobre un cerro rodeado de generadores eólicos. Es la Torre de los Morrones, que enviaba la información de la Alcazaba de Zújar a la de Baza a través de la Torre de las Canteras. Se puede visitar esta torre a través de la ruta de senderismo descrita en la guía que parte desde la antigua estación de Zújar.

El viajero deja la A-92 y toma el desvío hacia Freila. En esta localidad se pueden contemplar los restos de su castillo, situados en una pequeña meseta, al borde de la rambla de Freila y frente a la iglesia de la localidad. De él queda un torreón circular, un paño de muralla y un aljibe en su interior, así como restos de otro torreón cuadrado. Desde Freila parte la ruta a la Torre de Maruq, una de las atalayas que vigilaban la antigua frontera del Reino Nazarí marcada por el río Guadiana Menor, actualmente represado en el embalse del Negratín y situada en un bellísimo paraje junto al mismo.

Freila queda atrás para seguir hacia Zújar, que poseía en la época medieval una importante alcazaba de la que apenas quedan restos. Hay que atravesar la población para dirigirse, por una bella carretera que rodea el Cerro Jabalcón, hacia los baños termales de Zújar, situados en la orilla del Embalse del Negratín. Es éste un buen lugar para detenerse y contemplar el paisaje que aparece ante los ojos del viajero: sobre las azules aguas del embalse se elevan las cárcavas de colores rojizos y violáceos.

Continúa la ruta por la carretera, abordándola de forma paralela a un canal. Es conveniente detener el vehículo y buscar, sobre un promontorio en la cabecera del embalse, ya en el valle del Río Guardal, el Castillo de Benzalema, del que quedan los restos de dos torres y un paño de muralla. Este castillo defendía la entrada natural que, a través de los valles de los ríos Guardal y Baza, permitía el paso hacia las poblaciones de la Hoya.

En la ladera del Jabalcón, justo donde empieza el pinar, podemos llegar a distinguir los restos de otra atalaya: La Torre de la Cuna, que transmitía hacia Baza información procedente de Benzalema.

La carretera finaliza en la comarcal que une Baza con Benamaurel. Hay que girar a la izquierda para tomar la dirección hacia este pueblo, del que no se conservan restos del castillo, aunque sí un bello barrio de casas-cueva. Desde una pequeña pedanía de Benamaurel, llamada Cuevas de Luna, parte el recorrido senderista propuesto en el libro para visitar el Castillo de Benzalema, así como los restos de una torre alquería que se encuentra junto a la población.

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