Más de cien formas de jugar

  • '¿Qué hay de nuevo?' muestra la evolución del juguete desde el siglo XIX hasta hoy

Porque los juguetes existen desde que existen los niños, un recorrido por los muñecos y objetos utilizados por el ser humano para su entretenimiento es más que esclarecedor de lo poco que hemos cambiado en los dos últimos siglos. ¿Qué hay de nuevo?, la exposición que hasta el próximo 27 de marzo se podrá ver en el Centro Cultural CajaGranada de Puerta Real, muestra a través de más de un centenar de piezas la revolución tecnológica que ha caracterizado a la industria juguetera española, que arrancó alrededor de 1890 con muñecos de cartón y peonzas de hojalata como piezas estrella y que ahora vive una época de esplendor con la incorporación de los sistemas electrónicos más avanzados en la gran mayoría de sus nuevas creaciones.

Hechos históricos como la Guerra Civil -que supuso la paralización temporal de la producción de juguetes en España-, el descubrimiento de las gachas para obtener el color carne con el que pintar la piel de los muñecos o la irrupción del plástico -que permitió la producción en gran serie- fueron algunos de los avances clave de una industria que se instauró con gran fuerza en el Levante y que actualmente aglutina a alrededor de 200 empresas que facturan más de mil millones de euros al año, según explicó Joaquín Villaplana, director del departamento de Gestión e Innovación del Instituto Tecnológico del Juguete, que organiza la muestra en colaboración con Obra Social de CajaGranada.

El recorrido de ¿Qué hay de nuevo? arranca a finales del siglo XIX, coincidiendo con la aparición de las primeras fábricas jugueteras. A partir de ahí, cualquier pequeño avance suponía no sólo un enorme paso para esta industria, sino la apertura de todo un mundo de posibilidades de juego para los niños de cada época.

Nuestros abuelos -los que tenían más suerte, por supuesto- se divertían con muñecos de cartón y de trapo, con pequeños automóviles de hojalata, con los primeros trenes eléctricos -la empresa Payá se encargó de distribuir el primero en el año 1931- e incluso con el juego Magia Borrás, que comenzó a fabricarse en 1933.

La época de posguerra oscureció bastante todo el panorama y, ante la falta de muchos recursos, se hizo necesaria la búsqueda de nuevos materiales con que fabricar los juguetes. Fue el tiempo de coches creados a partir de botes usados y de aviones de madera, que si bien no tenían un diseño demasiado atractivo, sí que servían igualmente para despertar la imaginación de los más pequeños en los años cuarenta.

Nuestros padres tuvieron algo más de suerte y pudieron acunar y vestir a la muñeca Mariquita Pérez y a la Guendalina, cuya piel comenzaba ya a tener un tacto similar al humano gracias al uso del poliestereno.

Los juguetes didácticos que se pusieron de moda en los años sesenta, la Nancy que nación en 1698, la llegada a España del popular juego de carreras Scalextric que triunfaba en todo el mundo, las Barriguitas, los Madelman creados a imagen y semejanza de los GIJOE americanos... La industria continuó en un periodo de fértil efervescencia creativa que dio algunos de sus mejores frutos desde principios de los años 70 con los pequeños Pinypon, la remilgada Señorita Pepis, el CineXin para los niños con más visión artística, el Nenuco, el Blandi Blub, el Telesketch...

Desde principios de los años 80, cuando el ordenador entró en juego en la industria juguetera, el sector despegó y dio lugar a muñecas como Chabel y las Repollo -que incluían un Diploma de Amistad para estrechar los lazos con los niños-, a las consolas de videojuegos y a las mascotas interactivas como el Tamagotchi o el Furby, así como a una infinidad de productos con el recurrente Made in Chinaen su espalda.

El futuro está por seguir siendo escrito, aunque la evolución actual dice que nuestros hijos pedirán a los Reyes Magos juguetes más interactivos e inteligentes, algunos capaces incluso de recrear situaciones en 3D, y que tratarán de evitar la violencia o las discriminaciones sexistas.

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