"Uno tiene cierta nostalgia de esas pasiones de la época de mi padre"

  • El intérprete muestra en el Teatro Isabel la Católica una historia de amor a tres bandas en 'Juegos de Hollywood', donde comparte celos y escenario con Paca Gabaldón

Está exultante. Hablar de su trabajo como actor le hace reír a cada momento, buscar la complicidad del interlocutor. Micky Molina muestra sus 'líos conyugales' con la actriz Paca Gabaldón en la obra Juegos de Hollywood, que estará en el Teatro Isabel la Católica en doble sesión hoy y mañana sábado.

-¿A qué se juega en Hollywood?

-Uy, a muchas cosas. Entre otras con los sentimientos, de una manera cómica obviamente. También con muchos planteamientos, lo mismo que sucede hoy en día.

-¿Ha tenido el 'síndrome de Estocolmo' del actor con este personaje?

-Bueno, para nada. Ya procuro yo que no me pase porque a estas alturas no lo podría aguantar. Este personaje es una bocanada de aire fresco, muy divertido. Me río de mí mismo con la situación de una pareja normal que está muy enamorada pero él tiene una amante. Cuando su mujer se entera comienzan los líos de verdad. Es una comedia de enredo muy actual en la que vemos cómo se habla de la homosexualidad entendiéndola al dedillo. Os vais a divertir mucho viéndola porque es mucho enredo y mucha precisión a la hora de desarrollarlo.

-¿Se encuentra cada vez más cómodo mostrando su bis cómica en las tablas?

-Hay de todo en mi carrera en este momento. Estoy preparando Miguel Hernández, canto y vuelo, que es un dramón en toda regla. Por eso decía lo de bocanada de aire fresco, poder tener una función en la que hacer reír a la gente y también te puedas reír tú.

-¿Le enfada que los críticos hablen con desdén del teatro comercial?

-Me parece una estupidez. El teatro, antes que comercial o no comercial debe ser universal. Los seres humanos somos diferentes gracias a Dios, a algunos les gusta la comedia, a otros los clásicos, a otros la experimentación... Y luego está la gente como yo que tenemos que hacerlo todo.

-En la obra no sólo se desnudan los sentimientos. Usted se queda en paños menores en el escenario.

-La verdad es que sí. Francamente, otra razón para ir al teatro (risas).

-¿Le gratifica el estrés de ir de hotel en hotel y no saber en qué ciudad se despierta ?

-Es lo mejor de pertenecer a la familia de los cómicos. Esto consiste en hacer feliz a la gente. Sigue siendo igual que El viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez, excepto que ya no nos vetan a una legua de cualquier ciudad por miedo. Eso de "esconder las gallinas que vienen los cómicos" se acabó. Pero el calor del pueblo lo sigues sintiendo, tú te desparramas con ellos y se pasa bien.

-Su vida está rodeada de grandes nombres. Desde su padre, Antonio Molina, pasando por Fernando Fernán Gómez, con quien hizo su primera escena en el cine, pasando por Almodóvar o Gutiérrez Aragón. ¿Le molesta ser conocido por otras cosas?

-Obviamente he tenido suerte. Esto además me aporta una serie de anécdotas, por ejemplo de mi padre, que son irrepetibles. La vida de aquel momento tenía su comicidad desde el punto de vista de ahora, pero te pones en el pellejo de ellos y es alucinante cómo los llevaban de un lado a otro o actuaban en teatros que se caían piedra a piedra. Cuando recopilas estas historias te das cuenta en el punto al que hemos llegado. Uno tiene cierta nostalgia de esas pasiones de la época de mi padre.

-¿Qué matices intenta incorporar ahora a sus proyectos cuando se sube al escenario?

-Suena a pedante, pero es la madurez. Llega un momento que es como las horas de vuelo de un comandante. Cuando te subes a un avión y lo lleva alguien con mucha experiencia da tranquilidad. Aquí pasa igual. El tiempo te da experiencia y el público sabe a qué agarrarse.

-Su mismo rostro aporta ahora elementos a la escena sin necesidad de abrir la boca.

-Estoy evolucionando bien pero los 46 pesan ya mucho. También hay veces que uno no evoluciona. Todo forma parte de lo que te rodea día a día, y yo estoy rodeado de mucho cariño, lo que me da confianza en mí mismo y eso la gente lo ve, lo capta. Esto te hace estar en un estado de gracia y poder trabajar en esto, que tal y como están las cosas ya es todo un éxito.

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