"En el cine periférico hay mucho sentido del humor desde la tragedia"

  • Esta noche comienza Cines del Sur en el Palacio de Carlos V con la proyección de 'CAPE No. 7', de Wei Te-Sheng; después vendrán más de ochenta proyecciones en nueve días

Comienza Cines del Sur, arte visual periférico con acceso directo al corazón. En la edición del año pasado fue Frozen la película que cautivó a los espectadores; ¿cuál acabará por hacerlo en esta ocasión? Estará entre los catorce filmes que a partir de mañana se proyectan en la sección oficial. Estos días, hablar de cine taiwanés no será una pedantería en las conversaciones de barra de bar.

-Brillante Mendoza, una apuesta del festival en sus dos ediciones, acaba de ganar en Cannes el premio al mejor director. ¿Es un espaldarazo colateral para Cines del Sur?

-De hecho iba a venir este año otra vez porque lógicamente está tratando de aprovechar al máximo ese espaldarazo. Eso demuestra, como otras tantas películas y otros directores que han venido, que en un periodo de tiempo muy corto muchos de los que son visitantes nuestros y por el momento son desconocidos van a estar en primer plano.

-El año pasado hubo división entre 'Jogo de cena', que ganó la Alhambra de Oro, y 'Frozen', preferida por el público. ¿Es buena señal que exista ese debate?

-A mí me gusta. El jurado reconoció ambas películas. Me gusta la película, la gente me pregunta mi opinión pero claro, yo no puedo contestar como director. Al final de la proyección de la cinta afgana Football under cover se generaron intensas discusiones sobre la película, algo bonito.

-En qué han afinado respecto a las pasadas ediciones?

-En bastantes cosas, probablemente en las cosas que menos se perciben. El festival está en los parámetros que debe estar, no debe crecer en número de películas porque ni siendo un cinéfilo empedernido se puede asistir a toda la programación. Estamos pensando en alternativas de programación que provoquen menos estrés en el público, porque no puedes pedir a la gente que vea seis películas al día. Son nueve días de festival, ochenta cintas, y me parece que tenemos que buscar fórmulas para que la gente pueda verlas con una cierta tranquilidad. Hemos afinado en que el festival sea conocido fuera.

-¿Se refleja en las acreditaciones de prensa para medios de fuera de la ciudad?

-Sí. Viene Variety, Cahiers du Cinema, Michael Chanan, El amante de Buenos Aires, fundamental para el cine latinoamericano... Pero también es importante que en la Plataforma de Cines del Sur cada vez son más los festivales que quieren participar. Ya están los más importantes y tenemos que empezar a controlar ese crecimiento porque tanto financieramente como organizativamente es un lío. Se nota que cuando pides a alguien que venga ya sabe de lo que se está hablando.

-¿Qué pálpito debe darle una película para incluirla en Cines del Sur?

-Tengo la fortuna de que cuento con un equipo de programadores excepcional. Sin ser petulante puedo decir que no existe ningún festival con este equipo de programadores. Tenemos a Alberto Elena, el gran experto europeo en cinematografías periféricas, a Casimiro Torreiro, que aparte de profesor y periodista tiene un gran conocimiento del cine latinaomericano, Esteve Riambau, María Luisa Ortega, Moisés Salama. Son cinco personas además de José Luis Chacón, que desde Diputación organiza Trasncines. Desde el primer festival detrás del nuestro, que es Locarno, los programadores comienzan a viajar por el mundo para ver en los festivales las películas del festival. Es cierto que hay citas fundamentales para el cine asiático, donde nos peleamos todos los festivales para conseguir películas. Este año han venido muchas películas a concursar, ahí se nota hasta que punto la labor de difusión del festival está funcionando.

-¿Qué historias tenemos para esta edición?

-Tiene mucha gracia. El otro día hablaba con Alberto Elena que en el cine asiático se ve a jóvenes ultramodernos, con películas con mucho color, está el cine costumbrista... Es curioso el cine de niños, es casi inevitable que en todos los festivales que hemos hecho y todos a los que hemos ido hay cuatro o cinco películas protagonizadas por niños. Se nota el cine de familia, los cines reivindicativos de la diversidad étnica en cada lugar. En el cine periférico hay mucho sentido del humor desde la tragedia, sin frivolizar pero que intenta demostrar que el ser humano está dispuesto a sobrevivir.

-Uno de los momentos más bonitos de la pasada edición fue ver la sala llena de inmigrantes senegaleses . Este año toma el testigo Souleymane Cissé.

-Hay dos públicos potenciales del festival, aparte del general. Uno son los jóvenes, más en una ciudad universitaria, y otro los inmigrantes. Sería una grosería por nuestra parte no atender a la comunidad inmigrante. Tenemos mucho contacto con ellos, participan en los coloquios, incluso hemos pedido que participen en la programación, que sean activos. El año pasado se notó en las películas africanas y sudamericanas. Granada ya no es la ciudad de los Reyes Católicos, es la Granada de todos los que viven y vivirán aquí en el futuro. Creo que Cissé demuestra la pujanza del cine africano clásico. Y animo desde la perspectiva sociológica y cinematográfica a las películas de Nollywood.

-Encontrar cine africano para el festival es el principal desvelo?

-Es complicadísimo porque no se produce, y se produce más cuando se celebra el gran festival de Burkina Faso. Partimos de una situación muy pobre, en Camerún acaban de cerrar la última sala. En Nigeria surgió otra forma de hacer cine con bajo presupuesto cuya distribución no era en salas, sino en DVD. El fenómeno comenzó a crecer y ahora hay 25.000 personas trabajando en Nollywood. Produce Nigeria pero distribuyen por el África Negra con un gran éxito. ¿Por qué triunfan estas películas de mala calidad desde la perspectiva occidental? Porque cuentan sus historias, no son elementos exóticos. Es un proceso inicial, mucha gente produce pero poco a poco los mejores directores de Nollywood comenzarán a producir mejor. Aquí vienen algunos de los protagonistas y nos van a contar de qué va esto.

-El jurado parece este año más mediático con la presencia de Arturo Ripstein.

-Nunca lo pensamos como algo mediático. La presencia mediática de este año es sin duda Omar Shariff, que además rodó en Andalucía sus dos grandes películas, Lawrence de Arabia y Doctor Zhivago. Si en algo somos cuidadosos es en que el jurado no esté contaminado por aspectos mediáticos. Queremos que las cuatro grandes áreas del festival, Asia, mundo árabe, Latinoamérica y África estén presentes en el jurado. Este año está también en el jurado Aruna Vasudev, directora del festival Oasian's Cinefan, y presidenta de la Netpac de cine asiático. Leonardo de Franceschi es un experto en cine africano...

-El jurado del año pasado estaba encantado de conocerse.

-Era una especie de troupe que irradiaba felicidad. Son ya embajadores del festival, siempre hablan de lo bien que se lo pasaron. Muchas veces, la decisión de ir o no ir al festival tiene que ver, además de la programación, del sentimiento de acogida de una ciudad. Granada despierta sentimientos mitológicos

-¿Qué le parece la apuesta del festival de cine clásico Retroback?

-Es una gran oportunidad para que la gente vea cine clásico en pantalla grande. Si hay alguien que conozca el cine asiático en esta ciudad es su director, David López.

-¿Pero no parece que los esfuerzos se bifurcan?

-Hay un doble discurso. Parece que es algo insostenible dos grandes festivales con el tiempo. El Retroback tampoco es un festival porque no tiene una sección a competición, y eso es una exigencia de la Federación Internacional de Festivales. Por otro lado, para ver determinadas películas en esta ciudad hay muy pocas posibilidades. Tenemos la Filmoteca y el Cine Club Universitario, con gran éxito de la ciudad. Que exista el Retroback es un éxito de la ciudad.

-¿Y la crisis?

-Este año no nos ha afectado tanto, quizás en los presupuestos de la próxima edición. Hemos crecico mucho. Hemos estado en La Habana, Praga, nos vamos a Bruselas, estaremos en Marruecos... Tenemos unos encuentros de coproducción internacional con cuarenta personas dedicadas a este cine, que se verán en Granada, reuniones institucionales para buscar fondos para el cine africano... Se trata de asentar lo que ya existe y ver qué pasa.

-¿Qué es lo más difícil a nivel organizativo?

-Está el hecho de que la normativa de visados es que tú tienes que ir a los consulados y a las embajadas y no en todos los países tiene España representación. A un invitado de Irán tardaban en darle el visado cerca de un mes.

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