La ciudad andamio

  • El profesor de Historia del Arte Ángel Isac recopila la historia urbanística de Granada con los proyectos olvidados, las intervenciones que cambiaron la ciudad y los edificios que ya marcan el futuro

Las piedras hablan; y los edificios ofrecen discursos. El profesor de Historia del Arte Ángel Isac presentó ayer en el Colegio de Arquitectos una Historia urbana de Granada (Libros de la Estrella de la Diputación Provincial) donde hace un repaso por el pasado y el presente de la ciudad con especial incidencia en los siglos XIX y XX.

De hecho, el subtítulo del libro es Formación y desarrollo de la ciudad burguesa. "Esto obedece a que la mayor parte del libro gira en torno a los fenómenos de conformación de la ciudad desde el XIX hasta nuestros días", explica Isac. Y entre otros fenómenos, en este periodo nació la palabra de moda estos días en urbanismo: especulación. Fue también cuando nació el ideal de la ciudad rentable. "La reforma urbana se descubre en el siglo XIX como una gran operación para ganar dinero mediante el negocio de operar en la ciudad, urbanizando, reformando y construyendo", explica el investigador". "Ahora la hemos incrementado pero fue entonces cuando el suelo se convirtió en una preciada mercancía con la que poder mercadear y, claro, traficar".

Un gran capítulo del libro se centra en el siglo XIX para estudiar los ideales del reformismo burgués, es decir, "la ciudad sana, geométrica y rentable". Después, Isac pasa a estudiar la transformación de la ciudad a través de los instrumentos de planificación urbana. En este siglo se intenta implantar en Granada el ideal de una ciudad geométrica, una ciudad regularizada en el trazado de sus calles, con vías más anchas y más rectas. Es el "ideal de la ciudad sana, donde se corrigen los vicios de conformación de la ciudad que provocaban enormes tasas de mortalidad". En otras palabras, dotar a la ciudad de alcantarillas.

Según el profesor, en Granada se da la circunstancia de que hasta 1951 "no se dispone de un plan general de reformas". Desde entonces, lo que acontece en Granada "obedece a las determinaciones del planeamiento urbanístico".

El Camino de Ronda, uno de los emblemas del desarrollismo en la década de los sesenta tiene un origen muy anterior a esta fecha. "Precisamente", explica Isac, "el interés de este libro es explicar ciertas cosas que se asocian a una época pero que tiene su origen bastante antes". De hecho, el Camino de Ronda fue inaugurado en 1939 por el general Franco para "fijar el límite de una zona de ensanche y ser el eje de futuras estrategias de ocupación en la Vega". Como efectivamente ocurrió. "Lo que sí es verdad es que cuando se produce la aglomeración arquitectónica en los barrios del Camino de Ronda es en los años sesenta y setenta".

Respecto a las grandes obras que han sido determinantes en lo que es hoy la ciudad, Isac destaca el embovedado del Darro, la construcción de los edificios de la Gran Vía de Colón, el Camino de Ronda y, de manera más reciente, la Circunvalación de Granada. En el caso de la Gran Vía, con la modificación en 1967 del Plan Urbanístico de la ciudad, tuvo un gran anexo con el auge de la Avenida de la Constitución y la posibilidad de construir edificios de hasta quince 15 plantas. "El desarrollo urbanístico en esta avenida es considerada como la manifestación más evidente de la nueva etapa neocapitalista", subraya el investigador. Más tarde, el Plan General de 1973 supuso un grave atentado a la Vega y a espacios de gran valor histórico-cultural como la Huerta de San Vicente.

Por último, la Circunvalación es la última gran obra, la que ha configurado la ciudad y la operación urbana de Granada. "Es una vía que no sólo afecta a la estructura y la forma de Granada, sino que determina las características de un territorio más amplio, para bien y para mal al mismo tiempo", dice el profesor.

En cuanto a los nuevos edificios emblemáticos que están surgiendo en los últimos tiempos, caso de la sede central de CajaGranada, el Museo de la Memoria o el Centro Lorca -ambos en construcción-, Isac mantiene una opinión muy favorable porque "Granada estaba muy necesitada de buena arquitectura contemporánea y estos edificios son un ejemplo". Es también el caso del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud o del Edificio Zaida en la Fuente de las Batallas.

Luego están los desmanes. Aparte del edificio del Banco de Santander al comienzo de la Gran Vía -todo un clásico en las conversaciones de barra de bar-, "lo peor de Granada es el no haber sabido conservar su rico patrimonio urbano y paisajístico, algo responsabilidad de muchas generaciones de granadinos".

En cuanto al próximo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), Isac pide un "sensato" acuerdo político. "Ahora estamos en una fase importante de información al público y de participación ciudadana, queda mucho por recorrer pero debe ser fruto de un gran acuerdo público", pide.

Pero el Plan Urbanístico que marcó a la ciudad en muchos aspectos fue el de 1985, con Antonio Jara como alcalde. "Corresponde a una generación de planes que tuvieron lugar en los ochenta, derivados de las elecciones municipales, cuando se plantea hacer un urbanismo de contención del crecimiento, de control de los procesos especulativos". Además, pretendía hacer barrios periféricos de la mayor calidad arquitectónica y urbanística y afrontar el gran problema de qué hacer con los centros históricos. "Es cuando por primera vez se hace un catálogo urbanístico bastante completo de los edificios de mayor interés arquitectónico de la ciudad".

En el baúl de los recuerdos queda, por ejemplo, el gran parque proyectado en las primeras décadas del siglo XX que debía extenderse por las márgenes del río Genil, aguas arriba de Puente Verde. Concretamente, donde ahora se extiende la Carretera de la Sierra. Hubiese sido una especie de Versalles a la granadina. Y claro, no podría faltar el gran estanque. Ya en 1858, el arquitecto Juan Pugnaire diseñó un lago navegable junto al Río Verde. Pero esto forma parte de la 'Granada soñada'.

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