El color de la nostalgia

  • 'Azul' nos devuelve a los tiempos de la seminal etapa de Stan Lee y John Romita, a los días en que Peter Parker se enamoraba de Stacy

El equipo creativo compuesto por el guionista Jeph Loeb y el dibujante Tim Sale encadenó en la década de los 90, y para la editorial DC, una serie de obras sobresalientes del género de superhéroes, comenzando por la miniserie Investigadores de lo desconocido (1991). A la citada puesta a punta del grupo creado por Kirby en 1957, siguieron títulos de Batman tan recordados como Caballero maldito (compuesto por varios especiales de la serie Legends of the Dark Knight publicados entre 1993 y 1995), la obra maestra El largo Halloween (1996-97) y su continuación Victoria oscura (1999-2000), más uno de esos tebeos de Superman que se listan entre los mejores del personaje: Las cuatro estaciones (1998). Con todos estos títulos en su haber, Loeb y Sale aterrizaron en Marvel en el siglo XXI, dispuestos a seguir asombrando a los lectores. Para la Casa de las Ideas, el dúo había firmado la miniserie Lobezno/Gambito: Víctimas (1995), en plena efervescencia mutante, pero el resultado no puede compararse con los trabajos realizados para la competencia, así que tocaba superarse. Y lo hicieron.

Los seis números de Daredevil: Amarillo (2001-02) definieron el tono de lo que acabaría siendo una serie de revisiones nostálgicas de algunos de los personajes más emblemáticos de Marvel. Amarillo toma la muerte de Karen Page como excusa para visitar los primeros días del Hombre sin Miedo, una estrategia que había funcionado a la perfección en El largo Halloween y Las cuatro estaciones y que aquí resulta aún más emocionante. La historia es narrada por un afectado Daredevil, quien se dirige en primera persona a la fallecida para intentar desahogarse, superar la pérdida y combatir el miedo que le ha provocado su muerte. Lo que sigue es un bello homenaje al pasado remoto del héroe, a sus inicios y a los inicios de su propia relación con Karen. Loeb se toma sus licencias con la continuidad, de modo que Amarillo acaba siendo una reinterpretación libre de los viejos cómics de Daredevil que pueden leer y disfrutar los lectores nuevos y los más veteranos. Y claro está que el mayor interés de la obra reside en la singularísima puesta en escena de un Sale en estado de gracia, potenciado por el fabuloso coloreado de Matt Hollingsworth.

Animados por el éxito de su trabajo con Daredevil, Loeb y Sale repitieron la fórmula en tres ocasiones más: Spiderman: Azul (2002-03), Hulk: Gris (2003-04) y la accidentada Capitán América: Blanco (2008-15). De estos otros tres ejercicios de nostalgia, destaca sobremanera Spiderman: Azul, un cómic imposible de leer sin sentir un nudo en la garganta, y es que pocos temas resultan más emocionantes para el aficionado al trepamuros que el recuerdo de su relación con Gwen Stacy. Azul nos devuelve a los tiempos de la seminal etapa de Stan Lee y John Romita, a los días en que Peter Parker se enamoraba de Stacy, con Mary Jane Watson al fondo de la escena, todo ello rememorado muchos años después, un día de San Valentín, por Parker ya casado con Mary Jane. Una delicia en toda regla.

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