Los comerciantes y artesanos de Medina Elvira vivían en casas de más de 150 metros

  • La excavación arqueológica en el yacimiento de Atarfe descubre la trama urbana de enormes dimensiones en que estaba estructurada la antigua capital de la Vega

En la Pompeya del viejo Al-Ándalus no había problemas de espacio. La estructura urbana de Medina Elvira se sitúa en las antípodas del espectacular crecimiento vertical que se observa a tan sólo unos metros de distancia del yacimiento y contrasta aún más con el concepto de 'minipisos' que se va imponiendo en las avanzadas ciudades del segundo milenio.

En Madinat Ilbira, la capital de la Vega entre los siglos VIII y X, los comerciantes y artesanos vivían en casas de enormes dimensiones, completamente estructuradas y perfectamente organizadas en el contexto de la ciudad: múltiples estancias distribuidas en torno a un patio interior, una amplia cocina, una zona de aseo y probablemente algún que otro corral respondían a las necesidades de las familias andalusíes del momento. Junto a la Mezquita Mayor, en el barrio en el que se debió desarrollar una importante actividad mercantil, una calle conectando tres de las casas, un pozo ciego y hasta las huellas de la basura vertida en una de las esquinas -costumbre de la época- son reflejo de la densidad de la trama urbana y del desarrollo del poblamiento como una verdadera ciudad. Una ciudad ya urbanizada que se delimitó con unos criterios de funcionalidad y servicio que contrastan con las atípicas estructuras de viviendas de los núcleos de campesinos que vivieron siglos antes en la zona alta de Medina Elvira, en el entorno de la Alcazaba.

La segunda campaña de excavación en el yacimiento medieval de Madinat Ilbira arrancó el pasado mes de septiembre y concluyó este viernes cumpliendo uno de los principales objetivos del proyecto: aportar claves para entender la evolución histórica, social y cultural de la sociedad islámica en el paso de la Antigüedad tardía a la alta Edad Media.

El yacimiento, que ha sido declarado Bien de Interés Cultural y que se extiende en 330 hectáreas entre los municipios de Atarfe y Pinos Puente, es especialmente relevante en este sentido porque es el único espacio que puede explicar en estos momentos el paso de la ciudad tardorromana a la andalusí. Como recuerda el director de la excavación, el catedrático de Historia Medieval Antonio Malpica, fue una de las ciudades más importantes de la época y el valor de los restos que se están descubriendo con el proyecto de intervención "justifican claramente la alta expectación que el yacimiento ha suscitado en la comunidad científica internacional".

Durante cuatro meses, un equipo de entre diez y veinte arqueólogos apoyados por un grupo de obreros han excavado en unas condiciones "especialmente complicadas" por la profundidad a la que han tenido que descender hasta localizar los restos: los primeros vestigios no aparecieron hasta descender 2,5 metros y, al final, han tenido que mover más de 600 metros cúbicos de tierra. Sacos de tejas, kilos de cerámica y algunas monedas antiguas forman parte del material extraído en la parte baja de Medina Elvira -en una zona llana conocida como el Pago de la Mezquita- que será objeto de estudio a lo largo del próximo año.

Respecto a las estructuras halladas de la antigua ciudad -siglo IX tardío y siglo X-, Malpica destaca cómo los restos encontrados de las viviendas y de la calle arrojan "valiosa información" sobre las características del núcleo urbano que precedió a la actual Granada, de la ciudad que se abandonó voluntariamente para ocupar el Albaicín y que sufrió un paulatino proceso de degradación hasta acabar oculta bajo metros de tierra.

El equipo de arqueólogos ha sacado a la luz los restos de dos grandes viviendas de mampostería -y parte de una tercera- que reflejan la variedad constructiva de la época y evidencian importantes diferentes respecto a las estructuras aparecidas hace dos años durante el desarrollo de la primera campaña de excavación. Sobre este punto, el medievalista destaca el tamaño de las casas -mucho más grandes que en la zona alta de la ciudad- y su articulación en el sentido clásico.

Durante el trabajo de campo, los arqueólogos también han descubierto algunos detalles curiosos como el impacto causado por un proyectil de la Guerra Civil -muestra cómo el nivel de tierra en esos años era muy inferior al actual- o el agujero aún visible en el patio de una de las viviendas que se explicaría por la existencia de alguna vegetación, posiblemente una parra ubicada estratégicamente para dar sombra.

Cuando comenzó la campaña de 2007, Malpica ya insistió en la necesidad de obtener datos que ayudaran a comprender "cómo pudo ser la posible evolución de Madinat Ilbira desde el mundo rural de sus inicios hasta convertirse en una estructura urbana plenamente formada". Con los restos hallados, no sólo se avanza en el este camino sino que también se contribuye a conocer el modelo de familia de la sociedad andalusí de la época a partir de la distribución de las viviendas.

A partir de ahora, el trabajo del arqueólogo y de su equipo se orientará al estudio de los materiales descubiertos y su correspondiente catalogación: una vez terminados los trabajos de campo, una comisión interna evaluará la campaña y se elaborará una memoria final.

El origen del proyecto de intervención tiene su origen en el año 2001 cuando se llevó a cabo una intervención de urgencia a raíz de unas excavaciones furtivas realizadas en el Cerro del Sombrerete y que, probablemente, se acometieron de forma intencionada para alertar sobre la importancia de los restos que allí de ocultaban. Dos años más tarde se llevó a cabo una prospección para localizar las futuras zonas de excavación y se inició la incoación del expediente de Bien de Interés Cultural del yacimiento para garantizar su protección.

La primera campaña del proyecto sistemático de excavación finalmente aprobado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se acometió en 2005 y se centró en el Cerro del Sombrerete, en los Caballitos del Rey y en el pie del cerro. Con aquellos trabajos se descubrió la muralla que rodeaba la Alcazaba y se localizó la puerta de acceso desde Poniente: sería una entrada de unos tres metros y conectaría la parte militar de Medina Elvira con la población civil que estaría asentada en la zona llana de la ciudad alrededor de la Mezquita. También se sacaron a la luz numerosas estructuras de viviendas en la ladera Este del Cerro del Sombrerete que debían pertenecer a familias muy extensas -con lazos de parentesco que podrían relacionar a cientos de personas- y que estarían vinculadas con el poder. Sobre este tipo de viviendas, Malpica recuerda que tenían tenían una organización propia de la primera época islámica que ya permitía plantear un tema crucial en a Historiografía, que realmente los árabes "llegaron" a España: "No se trata de un ejército que ocupa un espacio y controla a una población inexistente, sino que se trata de gentes que vienen de allí y organizan su propio sociedad creando Al-Ándalus.

Los resultados de las campañas de 2005 y 2007 -la siguiente fase será en 2009 y se centrará en la zona del Cortijo de las Monjas- confirman no sólo las expectativas generadas por el yacimiento sino también la convicción sobre los años que aún serán necesarios para descubrir los vestigios de la antigua ciudad y poder crear un gran parque arqueológico que desvele la estructura, organización y la forma de vida de la sociedad islámica de la época.

Con tal planificación, se podrá analizar la secuencia de ocupación de la ciudad y planificar el parque arqueológico que permitirá a los ciudadanos ver cómo vivían las gentes normales y conocer su organización social y de trabajo. La finalidad, como enfatiza el responsable de la excavación, es mostrar a los ciudadanos el punto de arranque del establecimiento de los árabes en Hispania y la transformación en Al-Ándalus.

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