50 años del reingreso en tierra del sputnik

El comienzo de la odisea

  • Se cumplen los cincuenta años del reingreso en la Tierra del satélite Sputnik 1, el primer objeto que orbitó en el espacio y que abrió la carrera espacial entre la Unión Soviética y Estados Unidos que concluiría con la llegada del primer hombre a la Luna

Un agudo 'bip-bip' aterrorizó al mundo a finales de los años cincuenta. Era la primera señal procedente del espacio que se recibía en la Tierra. Los científicos se alarmaron y cundió el pánico en el mundo hasta que la Unión Soviética anunció que los autores de aquella emisión de radio extraterrestre eran ellos y que acababan de lograr su gran objetivo: poner más allá de la atmósfera terrestre el primer satélite artificial conocido, el Sputnik 1. Lejos de tranquilizarse, los norteamericanos se pusieron más nerviosos. Si los soviéticos habían logrado construir un satélite y hacerlo orbitar sobre la Tierra, también podrían lanzar misiles desde el espacio. Corría el último trimestre del año 1957. Curiosamente, aquella alerta militar desencadenaría una de las aventuras más interesantes del ser humano: la carrera espacial. A su regreso, en enero de 1958, el Sputnik 1 de desintegró en la atmósfera. Se cumplen ahora 50 años del comienzo de una odisea.

El lanzamiento del Sputnik 1 por parte de los soviéticos fue toda una sorpresa, pero no debería haberlo sido. Llevaban años trabajando en el proyecto, aunque los científicos norteamericanos no veían a los rusos capaces de construir un satélite artificial y ponerlo en órbita.

Todo había comenzado unos años antes, en 1952, cuando el Consejo Internacional de Uniones Científicas estableció que entre julio de 1957 y diciembre de 1958 se establecería el Año Internacional Geofísico. Necesitaban conocer la actividad solar y también realizar un mapeo de la superficie terrestre. Hicieron un llamamiento a todos los países para que desarrollaran satélites artificiales que pudieran viajar al espacio y convertirse en los ojos de la Tierra.

Los norteamericanos se pusieron rápidamente manos a la obra, pensando que un satélite espacial, en la era de la Guerra Fría con el Bloque Comunista tras el final de la Segunda Guerra Mundial, podría contener a los soviéticos en la amenaza nuclear. En 1955, los Estados Unidos anunciaron que, para 1958, tendrían un satélite, el Explorer 1, más allá de la atmósfera. No se percataron de que los rusos estaban trabajando en lo mismo.

El Sputnik 1 tenía el tamaño de una pelota de baloncesto, contaba con un diámetro de 58 centímetros, pesaba 83 kilos y contenía cuatro antenas y dos transmisores de radio que serían los que enviarían la señal a la Tierra. Su misión era conseguir información sobre la concentración de electrones en la ionosfera. Su actividad espacial duraría algo más de tres meses.

Cuando se lanzó, el 10 de octubre de 1957, los científicos soviéticos se sintieron alborozados. Habían logrado vencer a los norteamericanos y ser ellos quienes diesen el primer golpe de mano en la carrera espacial. Cuando desde la Tierra comenzaron a captarse las señales del Sputnik 1 con su 'bip-bip' rítmico e insistente, comprendieron que el satélite orbitaba el planeta con éxito. Llegó a estar a 938 kilómetros de la Tierra en su apogeo y a 214 kilómetros en su perigeo (el punto más próximo de su trayectoria orbital). La URSS había vencido. El 3 de enero de 1958, tal y como estaba previsto, el Sputnik 1 se desintegró en su reentrada a la atmósfera. Su misión acababa de ser cumplida. Sin embargo, los soviéticos, lejos de cruzarse de brazos tras el éxito obtenido, no tardaron en poner en acción el siguiente proyecto, el Sputnik 2, el primer satélite que colocó a un animal vivo en el espacio, la perrita Laika.

La nave fue lanzada el 3 de noviembre de 1957. Se trataba de una cápsula en forma de cono de 4 metros de altura por dos de diámetro. Contenía transmisores de radio, un sistema de regeneración y temperatura en la cabina, un sistema de telemetría y diversos instrumentos científicos. No llevaba cámaras de televisión, lo que habría hecho posible ver el comportamiento de la perra en órbital espacial. El plan inicial era inducir la muerte de Laika unos diez días después del lanzamiento, pero un fallo en el despegue del cohete que llevaría al Sputnik 2 al espacio hizo que dejara de funcionar el control de temperatura que mantenía refrigerada la cápsula. En el interior de la nave se alcanzaron los 40 grados centígrados. Los sensores con las constantes vitales de la perra revelaron ansiedad, aunque Laika estuvo comiendo los compuestos gelatinosos que se prepararon para hacerla sobrevivir diez días. El animal murió unas horas después de que el Sputnik 2 se colocase en órbita. La causa más probable fue el sobrecalentamiento y el estrés.

El Sputnik 2 se desintegró en su reentrada a la Tierra el 14 de abrilde 1958, 162 días después de haber sido lanzado.

Un mes después, el 15 de mayo de 1958, los soviéticos lanzaron el Sputnik 3, cuya misión era detectar la radiación de los cintures de Van Allen, las partículas magnéticas cargadas de protones y electrones provocadas por la atracción de los polos terrestres. Sin embargo, el sistema de grabación falló.

Entretanto, los Estados Unidos habían conseguido lanzar su satélite Explorer I, con lo que se daba por inaugurada la carrera espacial entre las dos superpotencias. Cualquier objetivo que se impusiera uno de los dos países, se convertía en objetivo prioritario para el otro.

El Sputnik 4 sería otro gran paso de gigante en el programa espacial soviético. La nave ya no era un simple sino un prototipo ideado dentro del programa Vostok, que iba encaminado a ver las condiciones posibles para poner a un hombre en el espacio. A él le siguieron, a comienzos de los años sesenta, los Sputnik 5, 6, 9 y 10, que volvieron a llevar nuevamente animales al espacio para comprobar su comportamiento y sus posibilidades de supervivencia. La misión Sputnik forzó a los Estados Unidos a crear la NASA. Sin saberlo, habían abierto la puerta a la odisea de llevar al primer hombre a la Luna.

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